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Antonio Carcelén, el médico de El Corte Inglés

Antonio Carcelén Gandía no es un hombre al uso. Primero, porque es un médico encantado con su trabajo en todos los aspectos y, segundo, porque no le importa pasar seis horas al día en un centro comercial. Es médico de empresa desde hace tres décadas y responsable del Servicio Médico de las tiendas de El Corte Inglés en Albacete desde hace 20 años. Es el ángel de la guarda de más de 500 trabajadores y miles de clientes. Sin lista de espera, su consulta equivale a un centro de salud dentro de un edificio, el de la avenida de España albaceteña, que no para desde que abre hasta que cierra. Pero su especialidad, Medicina del Trabajo, va más allá de resolver caídas o resfriados. De hecho, se trata de una titulación, vía MIR, de cuatro años de duración, con rotación en hospitales, centros de salud y servicios de prevención.

Si a un cliente le da una lipotimia después de horas de rebajas; si a un trabajador le duele la garganta o alguien tropieza en las escaleras mecánicas, tiene en el centro comercial, en el sótano de la Avenida de España, los mismos recursos que en un centro de salud. Al empleado le pueden extender una receta, fruto de un convenio con el Sescam; dar una medicación; medir la tensión o el azúcar o recibir el diagnóstico y el tratamiento sin salir de El Corte Inglés.

Antonio Carcelén trabaja con el enfermero Ángel Díaz Galiano. Ambos son los responsables de que la asistencia sanitaria esté garantizada mientras El Corte Inglés permanezca abierto, ya sea en festivo o en fin de semana.

El Servicio Médico lleva el control de los trabajadores con diabetes e hipertensión o de las embarazadas, así como hace especial hincapié en la prevención y vigilancia de la insuficiencia venosa, las conocidas varices. En este sentido, actúa como un centro de salud con el beneplácito del Sescam, pero va más allá.

Es verdad que Carcelén atiende los mareos del fragor de las rebajas, un dolor de cabeza o un infarto, pero su principal cometido es adelantarse a los acontecimientos, prevenir, de ahí que también trabaje de la mano con el técnico de Prevención de Riesgos Laborales. Estudia los accidentes que puedan ocurrir en los diferentes puestos para que no se repitan; lleva a cabo los reconocimientos médicos o puede recomendar un cambio de puesto por motivos de salud.

El Servicio Médico también lleva a cabo campañas de prevención del tabaquismo, del cáncer de piel, del manejo de cargas o de vacunación de la gripe. De hecho, con otros centros, el de Albacete está haciendo un estudio de diagnóstico precoz de cáncer de pulmón con MD Anderson Center.

Desde que abriera el centro de la Avenida de España, hace nueve años, Carcelén sólo ha atendido dos infartos cuyas víctimas ya han vuelto a la vida activa. Y es que, en su opinión, “El Corte Inglés goza de buena salud porque se preocupa de sus trabajadores”. De hecho, su caballo de batalla se centra en las escaleras mecánicas, ya que su uso inconsciente le ha llevado a más de un sobresalto.

Albaceteño, originario de Navas de Jorquera, el doctor Carcelén es el mayor de siete hermanos y el primer médico de su extensa familia. Acabó la carrera en Murcia en el año 1981, cuando el paro en Medicina era “brutal”. Por aquel entonces eran los propios médicos quienes decidían quiénes cubrían sus vacaciones, por lo que Antonio Carcelén se dedicó a recorrer las consultas rurales con la esperanza de que alguien contara con él aunque sólo fuera como sustituto. En aquella época, había años que, con suerte, el facultativo recién licenciado trabajaba un mes.

Cansado de dar tumbos, Carcelén leyó una información en una revista sobre el servicio médico de Renault, y ahí empezó en el año 1986. Durante 31 años, ha pasado por Óscar Mayer, FCC, Acciona, Caja Rural, Asepeyo o Fremap, pero desde hace 20 años está en el puesto en el que le gustaría jubilarse -y cuanto más tarde mejor-, en el Servicio Médico de El Corte Inglés.

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