ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Bodas de plata en la cirugía taurina

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El doctor Masegosa, en la cabeza de la camilla, junto a su equipo. Fotografía: Jesús Cuesta

En su infancia, le marcó ver cómo toreaba Chicuelo II. Y es que ese niño de 7 años que enmudecía en la plaza se convertiría en el “ángel de la guarda” del mundo taurino, en el cirujano que se adelanta a la trayectoria del pitón. Pascual González Masegosa celebra sus bodas de plata al frente de la enfermería de la Plaza de Toros de Albacete. Nadie ha perdido la vida en el coso albaceteño mientras él ha estado al mando.

Con 10 años, ya tenía su abono de la Plaza de Toros de Albacete. Hijo del médico de Alcaraz, el doctor González Masegosa reconoce que la suya es la historia de una afición “tremenda”. Además, el destino le ha llevado a aunar vocación y pasión.

Es el presidente de la Sociedad de Cirugía Taurina y defensor a ultranza de una especialidad sanitaria, la suya, la que ha forjado a base de décadas de cirujano en plazas y encierros, que no existe como tal. Precisamente, uno de sus retos es encontrar una fórmula para que los médicos puedan especializarse en cirugía taurina.

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Fotografía: Pablo Puebla

Hoy, tras 25 años como responsable médico de la Plaza de Toros, tiene recuerdos que lo han puesto contra las cuerdas, pero el momento más trágico que le viene a la memoria lo protagonizó Miguel Tendero. Entró en la enfermería de la Plaza de Toros de Albacete a un paso de la muerte, en parada cardiorespiratoria por un traumatismo craneoencefálico. Aquí fue el anestesista el que le salvó la vida, ya que fue un golpe y no una cornada lo que hizo temer por la vida del diestro en el Festival del Cotolengo.

Y es que el cirujano jefe de la Plaza de Toros de Albacete comparte sus éxitos y celebra sus 25 años al frente de la enfermería con un equipo sin el que, reconoce, nada sería posible. Siempre han estado a su lado el anestesista Jesús Cuesta, a quien hoy sustituye su hijo, junto con los doctores Espí Amorós y Sánchez Carralero. Asimismo, González Masegosa no es el único cirujano, le apoya Salvador González Moncayo. Como traumatólogo, también fundamental en el equipo médico de la Plaza de Toros es el doctor Rodríguez Vellando, traumatólogo. Y el enfermero es Andrés Gómez. Además, en este equipo está el joven Pascual González Giménez.

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Fotografía: Pablo Puebla

El doctor González Masegosa estudió Medicina entre Valencia y Madrid. Terminó la carrera en 1977 y se especializó en Cirugía en Murcia. En 1981 volvió a su tierra, a Albacete, donde se puso a las órdenes del doctor Turégano, con quien operaba en la vieja Residencia y en el Rosario, además de apoyarlo en la Plaza de Toros, donde Turégano era cirujano jefe.

En 1985, cuando abrió el Hospital General, González Masegosa entró en el equipo de Cirugía. Desde el año 2012, es jefe de servicio.

Desde los años ochenta, ha recorrido las plazas y encierros. Ha visto cornadas tremendas, pero nadie se le ha quedado en la mesa de operaciones. Eso sí, confiesa que si en su juventud fue “torista” ahora es “torerista”. Le gusta ver al torero y lo admira desde la barrera como aficionado, no como médico. Ya no quiere toros “espeluznantes” porque ha visto lo que hacen esos pitones.

Así, no olvidará la muerte de El Espontáneo, un joven que saltó a la plaza sin poder evitar que una cornada le atravesara el corazón. Su imagen, inmortalizada por el fotógrafo Manuel Podio en 1981, es la de la única víctima de la Plaza de Toros de Albacete. Aquí ni él ni nadie podrían haber hecho nada. Ahora celebra las bodas de plata en su enfermería con el reto de que lleguen las de oro sin trabajo para su equipo.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo