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David ayudará a salvar la vida de un niño de 7 años

David, un albaceteño de 27 años, está en estos momentos donando médula en el Hospital Universitario La Fe de Valencia. Si todo sale bien, su gesto salvará la vida de un niño de 7 años al que no conoce. Y es que ésta es la filosofía de cualquier donación, que llegue a quien la necesite, sin más contraprestación. Este donante es fruto de la campaña de “Yo me pido vida”, un movimiento que llegó a desbordar al Hospital General Universitario de Albacete, pero que despertó la conciencia de cientos de jóvenes, como David, sobre la importancia de entrar en el registro de donantes de médula ósea. 

“Yo me pido vida” nació a raíz del caso de María, una joven albaceteña con leucemia a la que se le agotaba el tiempo para un trasplante de médula. Al final, la donación de sangre de cordón umbilical de una madre italiana dio una segunda oportunidad a María, que en estos momentos se recupera con éxito. Sin embargo, el movimiento al que ha dado fuerza no se detendrá. Seguirá con sus campañas a favor de la donación de médula para que un registro cada vez mayor impida que los pacientes que vengan detrás de María tengan que pasar por la angustia de la espera.

No obstante, quien quiera hacerse donante debe saber, como recuerda la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que el hecho de entrar en el registro de médula ósea “conlleva un compromiso importante e implica que estamos dispuestos a donar médula para cualquier receptor compatible, bien de nuestro país o bien del extranjero en el momento en el que un paciente necesite el trasplante y sea compatible con nosotros. La donación es para cualquier persona en el mundo que lo necesite“.

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El registro es importante porque las posibilidades de encontrar el donante idóneo dentro de la familia son de un 30%, por eso, en la mayoría de las ocasiones es necesario recurrir a la búsqueda del donante adecuado fuera del ámbito familiar. Es lo que se conoce como donante no emparentado.

El primer paso para convertirse en potencial donante es tan sencillo como someterse a un análisis de sangre. Así, el voluntario pasará al registro (REDMO), donde las características de los donantes se cruzan con las de los posibles receptores. Al 95% no lo llamarán nunca; al 5% lo llamarán para un segundo estudio y, de ese mínimo porcentaje, sólo un 40% llegará a donar médula. Llegados a este punto, hay dos caminos, realizar una extracción del hueso de la cadera o conseguir las células madre mediante sangre periférica, es decir, con una extracción, situación esta última con la que se resuelven el 80% de las donaciones.

Ante cualquier duda, los interesados pueden llamar al teléfono 900 32 33 34 de la Fundación Josep Carreras para la Lucha contra la Leucemia (REDMO).

Cabe recordar que en 1957 se llevó a cabo el primer trasplante de médula ósea (células madre sanguíneas). Desde entonces, la ONT recuerda que este tipo de trasplantes han evolucionado de tal manera que en la actualidad se emplean para curar una variedad importante de enfermedades, sobre todo aquellas que afectan a la sangre, como leucemias, linfomas, aplasia medular o mielomas.

 

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