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De enfermero precario a fenómeno editorial

El álter ego de Héctor Castiñeira, Enfermera Saturada o Saturnina Gallardo, lo define tanto a él, enfermero y escritor, como a toda una profesión. Y es que este joven de 35 años ha firmado 600 contratos en 14 años. Su vida laboral en la sanidad pública gallega acumula la friolera de 18 folios, como le ocurre a tantos otros compañeros que no saben si trabajarán el mes que viene, si tendrán un contrato de horas o si se liarán la manta a la cabeza y se marcharán a Alemania o Inglaterra. Enfermero por vocación y escritor por afición, Castiñeira ha presentado en la librería Popular de Albacete su cuarto libro, “Suero de una noche de verano”.

Aún hay quien se sorprende de que “Enfermera Saturada”, la saga que ha vendido más de 150.000 ejemplares, lleve la firma de un hombre, pero Héctor Castiñeria tenía claro, cuando creó su personaje en la red social Twitter (@EnfrmraSaturada ), que una profesión con una mayoría aplastante de mujeres no podía tener a un hombre como representante.

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El suyo ha sido un fenómeno editorial que se ha disparado en un lustro. De las redes sociales pasó a un blog y de ahí a autoeditarse su primer libro, “La vida es suero”, donde el humor y las aventuras de Satu en el hospital son el hilo conductor. Aquella primera aventura como escritor de Castiñeira se convirtió en el libro más vendido de la Navidad de 2013. En septiembre de 2014, Enfermera Saturada ficha por la editorial Plaza & Janes (grupo Penguin Random House) y se lanza al mercado la reedición de “La vida es suero”, que actualmente va por la 12ª edición. Después llegarían “El tiempo entre suturas”, “Las uvis de la ira”, y el último, “El suero de una noche de verano”.

Este enfermero hace encaje de bolillos para que las presentaciones, firmas y congresos casen con sus contratos temporales. No podría dejar de trabajar porque su día a día es su fuente de inspiración y porque, a pesar de los recortes y la precariedad laboral -que siempre ha denunciado-, le gusta tanto su profesión que la sigue recomendando.

Héctor Castiñeira es el primer sanitario en una familia de profesores y enfermeros. Eligió Enfermería porque “quería estar a pie de cama”. Y no se le ha subido el éxito a la cabeza porque ahí sigue, en el Servicio Gallego de Salud, donde su interinidad le lleve. Aquí es donde se encuentra con las mil anécdotas que le inspiran, como la de aquella mujer que le dijo que siempre acudía a Urgencias porque le daban “corticoles” que le ayudaban a respirar mejor.

En uno de sus últimos contratos, se enfrentó al aviso de un hombre que presentaba dolor en el pecho, sudoración y dificultades para respirar. Cuando llegó hasta el paciente y le hizo el electro, el equipo de la ambulancia le confirmó que lo trasladaban al hospital porque estaba sufriendo un infarto. La respuesta del paciente fue clara: “¿Qué estoy sufriendo un infarto? ¿Ahora? Me viene fatal; tenía que hacer un montón de cosas. ¿No puedo ir yo más tarde?”.

Este enfermero, que se mueve entre la crítica y el humor, quería ayudar a nacer y a morir a través de una profesión cercana, de ahí que optara por Enfermería en lugar de Medicina.

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