ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Eloy Camino, el fundador de Asprona

Fotografía, sin autor conocido, del archivo de la página web del Hospital General (chospab.es).

No es amigo de entrevistas ni protagonismos porque se considera en la retaguardia, pero el doctor Eloy Camino Calderón es de los pocos médicos reconocidos en vida. Hace más de tres décadas la Reina Doña Sofía inauguraba el colegio de educación especial que lleva su nombre. Y es que Eloy Camino es internista y endocrino, pero su página en la Historia de Albacete se escribió hace más de medio siglo porque él fue, en 1962, el fundador de Asprona, la asociación de referencia para las personas con discapacidad intelectual.

El doctor Camino dice que la gente está cansada de escuchar su historia, pero lo cierto es que las nuevas generaciones no la conocen. Todo empezó cuando un amigo acudió a él en busca de consejo. Tenía una hija con síndrome de down y le agobiaba pensar qué iba a ser de ella cuando la familia no pudiera responder. Había visto un centro en Madrid que podría ser la respuesta, pero el sueldo de funcionario no le alcanzaba para pagarlo. Dice Eloy Camino que fue entonces, a finales de los cincuenta, cuando se le ocurrió una “quijotada”, pensar que Albacete podía tener lo mismo que Madrid y sin coste para las familias.

Empezó entonces una cruzada puerta a puerta en busca de unos niños que escondían, sobre todo en los pueblos. Los padres desconfiaban de que pudieran recibir ayuda gratuita y el hecho de que sus hijos fueran al colegio o se integraran con el resto de los niños, algo que hoy no sorprende a nadie, entonces era una utopía. Pero el caso es que Asprona arrancó y creció hasta lo que es hoy, toda una institución. Eloy Camino compaginó como pudo la presidencia de la asociación y la Medicina desde 1962 hasta 1985.

Hoy lo único que confiesa de su edad es que tiene “más de ochenta”, pero el caso es que hace 55 años era un joven médico empeñado en alcanzar una quimera, que la provincia no diera la espalda a la discapacidad intelectual, y lo consiguió.

Por algo es el nieto de Teodoro Camino, el militar que gestionó la epidemia de cólera en Albacete con tal valentía que le valió el nombre de una de sus principales calles. Eloy escuchaba de su padre cómo actuó su abuelo ante aquella alerta sanitaria y pensaba que en el futuro llegaría a ser como él. Aquellos relatos de su infancia y el interés por estudiar en Madrid junto a su grupo de amigos llevaron a aquel joven, nacido en Cartagena, a la capital de España.

Internista y endocrino, el doctor Camino lograría, junto al que define como un “gran equipo”, que Medicina Interna fuera el primer servicio del Hospital General Universitario de Albacete con internos residentes (MIR). De hecho, también daría clase en la Escuela de Enfermería. Fue padrino tanto de la primera promoción de ATS como de la de diplomados.

Hijo y nieto de militares, Eloy Camino es abuelo de médico, por lo que su legado continuará con su nieta. Él defiende que la relación entre médico y paciente es sagrada. Ambos deben confiar el uno en el otro, respetarse, por lo que la humanización de la que se habla ahora, era innata para Camino y su generación.

A sus “más de ochenta”, este médico dice tener la conciencia tranquila. Ambos caminos, Asprona y la Medicina, le han llenado de satisfacción. Y es que considera que aunque la vida de un facultativo sea sacrificada también es interesante. “Cuando dices: Que pase el siguiente. No sabes a qué te enfrentarás”.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo