ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Epidemiología, la “policía” contra virus y bacterias

¿Cómo se controlan las epidemias? ¿Quién vigila que no vuelvan el sarampión, el tétanos o la poliomelitis? ¿Qué especialistas investigan, actúan y asesoran cuando reaparecen paperas, hepatitis o escarlatina? Trabajan en la sombra, pero los epidemiólogos son la base de la Salud Pública desde principios del siglo XX. En Albacete, como en el resto de Castilla-La Mancha, son los directores de una orquesta en la que actúan cientos de médicos tanto desde los centros de salud como desde los hospitales. Unos advierten y otros actúan. Así, los virus y bacterias no corren sin control. Se detectan, se busca el origen, se vacuna si es preciso y, en definitiva, se les pone coto.

En Albacete, Epidemiología pertenece a la Dirección Provincial de Sanidad. La batuta la tiene el jefe de sección Enrique Almar y bajo sus órdenes trabajan los médicos Isidro de la Cruz, Carlos Navarro y Antonio Mateos; las enfermeras Angélica Gómez y Cristina Ramírez, y las administrativas Mercedes Belmar y Soledad García-Torres. Sus ojos son los médicos de los centros de salud y hospitales, que tienen la obligación de advertirles de cualquier diagnóstico anómalo. También trabajan de la mano con el laboratorio de Sanidad.

Y es que si bien la rabia o la viruela son enfermedades que se consideran erradicadas, de las que ni siquiera se vacuna a la población, aún hay enfermedades de declaración obligatoria de las que todos los años se tiene noticia, como la gonorrea, la sífilis, la tuberculosis y la brucelosis o la conocida gripe, el virus que todos los años, con más o menos fuerza, acaba en epidemia. En total, hay sesenta enfermedades de declaración obligatoria, aquellas de las que los epidemiólogos deben recibir notificación en cuanto se diagnostiquen, con el fin de controlar el número de casos y la evolución para determinar cómo, cuándo y dónde actuar.

Cientos de médicos son sus ojos en el control de la enfermedad

No hay que olvidar que la Epidemiología, tal y como la definen los protagonistas de este reportaje, es la ciencia que versa sobre la distribución de la enfermedad, dónde, en quién, cuándo y qué factores influyen. Sus responsables deben detectar y actuar cuando aparezcan más casos de los esperados en un lugar y tiempo determinado. Incluso se adelantan y llegan antes de que surja el brote, de ahí la importancia también del control de los alimentos, que ha dejado la temida salmonela a niveles testimoniales.

Así, si Albacete mantiene a raya los peores brotes de este año, los de hepatitis A, paperas o glomerulonefritis, o si está preparada para la gripe, es gracias a la labor de Epidemiología con el apoyo de todo el sistema sanitario, tanto el público como el privado, ya que, ante una enfermedad de declaración obligatoria, todo facultativo debe notificarla. Además, hay un equipo de médicos voluntarios, conocido como “centinela”, que se centra en vigilar la gripe, lo que permite diseñar la vacuna de un año para otro.

De hecho, entre los epidemiólogos se encuentran los más fervientes defensores de las vacunas, ya que son ellos los que ven todas las semanas las enfermedades que se declaran en la provincia, los que comprueban que no hay tétanos, difteria o sarampión, que tantas muertes provocaron en el pasado, gracias a que un alto porcentaje de la población está inmunizado.

El sarampión, que ahora se extiende por Europa a cuenta de los movimientos antivacunas, arrastra una tasa de letalidad de uno a tres casos por cada 1.000 contagios. Si una provincia como Albacete retrocediera a 1986, cuando el fármaco no estaba en el calendario vacunal, volvería a los más de 8.700 casos anuales y a lamentar la muerte de niños.

También en 1985 se declararon 2.660 casos de tosferina en la provincia de Albacete y 5.440 personas enfermaron de rubeola. Epidemiología ni puede ni baja la guardia.

Paperas y hepatitis, bajo control

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo