ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Farmacia alcanza la meta

En 2011 se llegó a celebrar en dos ocasiones el acto simbólico de la primera piedra

Después de años de retrasos, el edificio de la Facultad de Farmacia ya está terminado y recibirá a sus alumnos el lunes 11 de septiembre. Detrás queda la inminente apertura anunciada en 2015; las dos piedras, con sendas fotos oficiales, puestas en 2011 o la confirmación presidencial de que abriría el curso pasado. En 2015, cuando las obras habían estado paradas cuatro años, se llegó a decir que el edificio estaría terminado en un plazo de diez meses. En cualquiera de los casos, la impresionante edificación situada detrás de Medicina, en el campus biosanitario, es la Facultad de Farmacia de Castilla-La Mancha, que ha sorteado con éxito tanto la crisis como los vaivenes políticos.

Cuenta con una superficie superior a los 6.200 metros cuadrados, doce aulas, dieciséis laboratorios docentes, varios despachos, biblioteca y salón de actos para sus 720 alumnos, a los que el edificio polivalente que les acogió inicialmente en el Campus de Albacete se les había quedado pequeño.

Se llegó a hablar de ocho millones de euros para las obras e incluso de diez, pero, frenadas por falta de apoyo económico, han salido adelante finalmente gracias a la financiación europea de los Fondos Feder. Y el resultado de tantos años de espera ha sido un edificio amplio y luminoso, con grandes cristaleras, donde se ha jugado con los espacios diáfanos, la madera, la luz y un suelo pintado de un azul cobalto que alterna con el blanco.

Este es el broche a una titulación que destaca por el nivel de alumnos y profesorado y por su alta inserción laboral, pero no es el techo. Farmacia seguirá creciendo hasta llegar a los 120 alumnos por curso.

No hay que olvidar que el Título de Graduado en Farmacia lo aprobó la Universidad de Castilla- La Mancha (UCLM) el 7 de abril de 2008, e inició su andadura en septiembre de 2010. Empezó con 60 alumnos y este curso recibirá a 96.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo