Mar Arroyo, una vida para la ciencia

Catedrática, decana electa, investigadora, madre, estudiante y trabajadora incansable. Hija de taxista y ama de casa, a María del Mar Arroyo Jiménez no le han regalado nada. Hoy es toda una autoridad dentro de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), decana de la única Facultad de Farmacia y ligada a las dos facultades de Medicina, pero, antes de aterrizar en Albacete o de pasar por los institutos Cajal y Pasteur, fue cajera en Alcampo, profesora particular e, incluso, encuestadora. La suya es una carrera de fondo de quien, siendo adolescente, soñó con curar el cáncer.

Madrileña con raíces en Santa Cruz de los Cáñamos (Ciudad Real), Mar Arroyo nació en 1968. Y es que a esta rubia de ojos verdes no le gusta ocultar su edad. De hecho, presume de haber nacido en un año muy interesante. Así, recién entrada en el medio siglo, su currículum es interminable.

Estudió Biológicas en la Universidad Complutense de Madrid. Fue aquí donde su vocación, encaminada a investigar el cáncer, giró hacia la neurobiología, de ahí que al terminar la carrera, entonces licenciatura, optara por continuar en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el Instituto Ramón y Cajal, el mayor centro de investigación en neurociencias del país.

Acabaría la tesis doctoral en París, en el Instituto Pasteur. Sin embargo, después de pasar cinco años en Francia, su vida personal, la que sacrifican o retrasan todas las científicas, le llevaba a regresar a España. Fue entonces cuando le sorprendió un anuncio que se podía leer en las revistas científicas más prestigiosas, arrancaba la Facultad de Medicina de Albacete y su perfil estaba entre los que buscaban.

Así fue como esta científica madrileña recaló en una ciudad de La Mancha. La entrevistaron el catedrático de Anatomía Ricardo Insausti y el entonces viecerrector de Nuevas Titulaciones Ernesto Martínez Ataz. Un año después de abrir la primera Facultad de Medicina de Castilla-La Mancha, en 1999, Mar Arroyo aterrizaba en Albacete, en el Área de Anatomía y Embriología Humana.

Llegó a Medicina con el aval de una tesis sobre Neurobiología Molecular centrada en los receptores nicotínicos, pero se incorporó a la Universidad como profesora asociada. En 2003 pasaría a ser titular de Universidad y a partir de ahí se sucederían las responsabilidades, como el cargo de vicedecana de Ordenación Académica, que desempeñó durante ocho años.

Fue el rector Miguel Ángel Collado quien confió en ella para que fuera la decana comisaria de la Facultad de Farmacia y una de las artífices de la Facultad de Medicina de Ciudad Real. La última década de Mar Arroyo ha sido una locura, ya que ha compatibilizado el crecimiento de Farmacia con el nacimiento de Medicina en Ciudad Real y las clases, a lo que se suma que en mayo de 2017 conseguía la cátedra.

Ahora, ve crecer una Facultad de Farmacia que empezó con 60 alumnos y se traslada a su sede oficial, de 6.200 metros cuadrados, con 96 alumnos y la intención de llegar a 120. Su nombre es el de tantas mujeres en la historia de ciencia que, si bien no se hará famoso, sí que dejará el germen para que otras coronen la cima. Y es que no se conforma con ser catedrática y decana. Ha creado un nuevo grupo de investigación de Neurobiología Celular y Química Molecular del Sistema Nervioso Central que analizará el papel de los antioxidantes, como la vitamina E, en la prevención del envejecimiento.

Sin moverse de Albacete, esta apasionada del sistema nervioso central aún sueña como cuando era adolescente. Pero si entonces quería encontrar la cura del cáncer, hoy tiene otra quimera, encontrar la cura contra las enfermedades neurodegenerativas o, al menos, “poner mi granito de arena”.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo