ANA ROMERO · Peluquería & Belleza

Rumbo a Lourdes

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Entre los voluntarios viajan médicos, enfermeros, religiosas y sacerdotes.

En ocasiones, la fe llega hasta donde no alcanza la medicina. El Tren de la Esperanza acaba de salir rumbo a Lourdes con 240 albaceteños, entre enfermos, voluntarios y peregrinos. Un año más, y ya van 45, emprenden un viaje que les dota de fuerzas para afrontar un día a día que no es fácil, tanto para el que sufre la enfermedad como para el que la trata. 

A esta peregrinación, con 28 horas de viaje, se suman los médicos Agustín Lorenzo, Pilar Álvarez Valdés, María Teresa Gómez, Ana María Serrano, María Piedad Navarro, Angustias Carrascosa, Judit Aparicio y Francisco Naharro. También acompañan a los pacientes los enfermeros Pedro Lozano, Teresa Olaya, Josefina López, Olaya Alfaro, Purificación Martínez, Encarnación Martínez y José Serrano.

Detrás quedan 365 días de trabajo, organización y recaudación de fondos. Todo, para viajar con medio centenar de enfermos que rezan por un milagro. Y si bien no vuelven con la cura para todos sus males, sí regresan con la fe suficiente como para sobrellevarlos.

No hay que olvidar que este viaje lo organiza la Hospitalidad de Lourdes de Albacete, que nació hace 45 años. Como esta organización, hay medio centenar en España y miles en todo el mundo. Todas recogen el testigo de una joven de 14 años, Bernardette, a la que se le apareció la Virgen. Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Iglesia reconoce 18 apariciones. Precisamente, en la gruta donde tuvieron lugar, brotó inesperadamente una fuente a cuya agua se le atribuyen propiedades milagrosas.

Desde el siglo XIX, la peregrinación de enfermos a Lourdes ha sido multitudinaria, de ahí que muy pronto surgieran voluntarios para acompañarlos y atenderlos, tanto en su viaje como durante su estancia en este pueblo francés. Así surgieron las hospitalidades y la tradición de viajar una vez al año.

La Hospitalidad de Albacete, ligada a la Diócesis, viaja con enfermos de Asprona, San Vicente de Paúl o El Cotolengo. A estos fieles los acompañan voluntarios que tienen desde 3 años hasta más de 90. Todos van con su uniforme, blanco y azul, y se reparten tareas que van desde llevar el agua, empujar sillas y camillas o vigilar la salud de los enfermos.

A la despedida han acudido multitud de voluntarios de las parroquias, así como el obispo de la Diócesis, Ciriaco Benavente.

El Tren de la Esperanza llegará a Lourdes, después de hacer transbordo en Irún, el 27 de mayo a las 7 de la mañana y regresará a Albacete el martes, 31 de mayo, en torno a las 12 de la mañana.

Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo