• Hoy toca… salir del agujero negro

    El Autor

    Juan Solera Albero

    Médico de Atención Primaria, coordinador del Centro de Salud Zona VII

    Nada más levantarse uno, comienza un nuevo día y se espera lo mejor, pero son las noticias desde bien temprano las que te ponen mal cuerpo. Asesinatos, pirotécnicos, maltratadores, agresores y cómo no, muerte. Son lo que bañan la cabeza y eso que acabas de levantarte.

    Hoy toca... salir del agujero negro

    Sales al balcón y pica el sol todavía. Sólo tienes un ojo abierto, con un piso que molesta y eso que acabamos de tener los primeros pensamientos del día. Mal está todo, aunque el desayuno te espera y emprender un nuevo día con la sensación de una aventura al acudir a tu centro de salud.

    Son ya casi 40 años de ejercicio y sigues teniendo ese espíritu de aventurero, aunque, a decir verdad, hoy tampoco he descansado bien o al menos lo que uno quisiera, pero la necesidad obliga. Además, me propongo cada mañana salir con la mejor sonrisa y con la mayor predisposición, dado que lo malo viene solo, aunque las noticias no sean las mejores.

    Las redes no ayudan

    Desayuno frío para bajar la temperatura, pero los abruptos tuiteros de personajes que nos manejan impiden que tengas un buen cuerpo.

    Abandonar a los pobres, dejarlos morir, no importa, o eso me parece. Que sigan las bombas en centros educativos, hospitales y dejarlos a su suerte y con nula voluntad de ayudar, pone mal cuerpo. Decidir sobre la vida y la muerte de otros, hace que te reveles y la mala digestión de ese desayuno no sea lo peor.

    Mal pronóstico tengo de lo puede venir, pero habrá que seguir navegando y remando para desembarcar en el puerto que desde hace varias décadas, siempre has tenido la esperanza de que seguro será un “ buen día”.

    Burocracia hacia el agujero negro

    Comenzamos, temprano, con los primeros clientes, asegurados, pacientes, amigos, conocidos y demás jerga para dar paso al primer demandante. Arreglar papeles, recetas, firmas, certificados, partes de confirmación, tarjetas electrónicas, justificantes de asistencia, informes para cualquier cosa, en este caso, acogerse a la ley de dependencia y en otras ocasiones para poder ser autorizado a entrar en el cementerio con coche, o quejas, quejas…, demandas, altas hospitalarias, análisis e innumerables comentarios de lo mal que tenemos el hospital. Cansado, agotado, impotente e incapaz de resolver tantas cuestiones y tantos problemas de tipo burocrático y sin contar visados y rellenar documento de solicitar aparatos ortopédico.

    Desde los pies a la cabeza son problemas que debemos de tomar, pero nuestras limitaciones se ven desbordadas.

    El doble de trabajo

    Qué día, huele a café por haber dejado la ventana abierta, no siendo suficiente para estimularte y relajarte, dado que todavía tienes otra lista del compañero que está de vacaciones y tienes que doblarle y hacer su consulta. Soñar con los próximos pacientes, nuevos, es una utopía, sigue más de lo mismo y sólo esperar terminar para poder respirar y recoger para ir a casa y desconectar.

    Insisten el ejército de recetas, papeles y el colirio que lo han sacado de la farmacia y lo deben. Y así, un día tras otro, durante el tiempo necesario.

    Cualquier cosa recae en la responsabilidad del médico de cabecera, sea lo que sea. El descuido, error o confusión, siempre es del mismo.

    Malos augurios

    Esto no pinta bien, vamos por mal camino y sigo sin tener una consulta verdaderamente médica. Todo o casi, administrativo, emocional y sentimental. Sí, emociones, entre las limitaciones del tiempo, atender a la abuela o/y suegra, y el peroro de la hija, mal presagio de verano nos espera.

    Utilizado y oprimido

    Las vacaciones son una necesidad y no un sueño, hacer lo que uno quiera, los días de libre disposición parecen inalcanzables. Todos mandan, ordenan y disponen de ti. No eres dueño de tu vida, de tu tiempo, de tu libertad. ¡Pero, si es mi vida!, da igual. Te mandan, manejan, dirigen, disponen de ella y te ves con la impotencia de ceder, basta ¡¡no!! Pero no te atreves, te reprimes, te muerdes la lengua. Tienes sentimientos encontrados, te sientes utilizado y oprimido.

    Hagas lo que hagas, te manejan desde bien temprano y nada más escuchar las primeras noticias. Te manipulan con los acontecimientos, con los sentimientos y te hacen responsable con las consiguientes frustraciones de no poder hacer nada con resultados que puedas ver con tus ojos. Deseo frustrado que alimentan tu mente perturbadora desde bien prontito del día.

    ¿Medio lleno o medio vacío?

    Matar, secuestrar, maltratar, asesinar, abandonar, destruir, es lo que cada día que amanece nos influye en nuestra vida. Tanto cuesta amar, querer, felicitar, agradecer y agradar a tu más cercano, pero especialmente dar gracias a la vida por todo aquello que te regala. Una sonrisa, un te quiero, unos deseos de buen día o sobre todo el mejor deseo, sé feliz.

    Mal vamos sino hacemos una parada y reflexionamos sobre lo que queremos, hacia dónde quiere ir uno. Día negro y negro es el día. Tengo un amigo que cada vez que le doy los buenos días me contesta, será para ti… No entiendo esa actitud de enfrentarse a todos. Ver lo agradable de las cosas, de la vida y ese color de luna llena que tanto nos ilumina en agosto, es cómplice de la felicidad. Sonrisa permanente, se alegra de todo, no se enfada, siempre contenta y que tanto acompaña. Es tu cómplice, conversadora y llena de vida.

    Gracias a la vida

    Hoy toca... salir del agujero negro

    A pesar de todo, dar gracias a la vida por permitirme sentirme útil, capaz de dar más que de recibir y contar con las ganas de seguir viviendo, de reír y de intentar cambiar todo aquello que mis fuerzas me lo permitan.

    Mitad de agosto de 2019.

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