• Albacete explica cómo confinar al COVID

    Un trabajo científico relaciona el aumento de la incidencia con la población más desfavorecida

    Un trabajo científico, publicado en una de las revistas de mayor impacto, y firmado en Albacete, demuestra lo que ya se sabía, pero no se había probado, que el aumento de la incidencia COVID está directamente relacionado con la población más desfavorecida. Pero este estudio también sienta las bases de los futuros confinamientos, ya que argumenta que la clave está en aislar los focos y no los barrios o las zonas de salud. Aunque con limitaciones, como el hecho de que durante la primera ola no todos los casos graves llegaron al hospital, se trata de la primera publicación de estas características del mundo, ya que hasta ahora no se había ‘geoposicionado’ a los pacientes COVID.

    Albacete trabajo científico COVID

    Firmado por García-Morata, González-Rubio, Nájera y Segura, el trabajo concluye que se debería confinar por focos y no por barrios

    La revista en la que Albacete vuelve a aportar su granito de arena al resto del mundo sobre coronavirus es Science Of The Total Environment. Y los firmantes son Marta García-Morata, Jesús González-Rubio, Tomás Segura y Alberto Nájera, quienes, desde la Facultad de Medicina y con los datos de una primera ola devastadora en la capital albaceteña, han geoposicionado los casos COVID más graves, los que acabaron ingresando en el hospital.

    La primera conclusión estaba clara. Como todas las epidemias, como la peste, el cólera o la tuberculosis, el coronavirus COVID-19 se ha cebado con las rentas más bajas. No es los mismo aislarse en un adosado que en un piso de 50 metros. Pero, puesto que hay barrios donde se mezclan las rentas más bajas con las más altas, la eficacia de los confinamientos no estaría tanto en la zona sanitaria como en el foco.

    Explica el científico Alberto Nájera, en la red social Twitter, que la clave se la dio la base de datos ALBACOVID, con la que el equipo del Dr Segura sorprendía al mundo en 2020 confirmando la afectación neurológica de los pacientes COVID. “Tras pasar por el comité de ética, cuidando también el anonimato y la protección de datos, ubicamos en un mapa los 579 ‘casos’ de la primera ola de la COVID-19 (confirmados PCR) en Albacete entre el 3 de marzo y el 6 de abril”.

    Una vez que posicionaron o geolocalizaron los contagios, los investigadores vieron la dispersión. “La renta media estaba ocultando que, dentro de un barrio, existen dos zonas: de renta muy alta y baja”. Así, “en las zonas de renta más baja, generalmente, encontramos edificios más viejos, más pequeños, donde la gente no puede aislarse en una habitación en caso de positivo, con zonas comunes compartidas”.

    La clave: georreferenciación de casos

    En conclusión, “sugerimos como herramienta de seguimiento epidemiológico la georreferenciación de casos de enfermedad en tiempo real y la realización de su análisis espacial mediante la comparación con controles aleatorios actualizados. Esto permitiría, de forma más precisa, la detección de aquellas áreas con una incidencia significativa y ayudaría a la toma de decisiones”.

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