• Amor y tragedia en medio de las revueltas sociales de 1909

    Juan Javier Andrés

    El pintor de almas supuso en 2019 el ansiado regreso de Ildefonso Falcones a la contienda literaria. Y lo hizo por la puerta grande, recuperando el estilo y el ritmo narrativo que le encumbraron con La catedral del mar. Después de semejante entrada en el Olimpo literario, Falcones escribió varias novelas menos brillantes (La mano de Fátima, La reina descalza) hasta que decidió volver a sus raíces literarias con la que hasta ahora ha sido su última creación. De nuevo la acción transcurre en Barcelona, su ciudad natal y su localización fetiche. Otra vez el amor, el drama y la tragedia se entremezclan en una formidable novela que no da pie al aburrimiento, tampoco baja el ritmo narrativo y que encuentra sorpresas a cada paso de página.

    Falcones pintor almas

    El complejo idilio entre un brillante ceramista con grandes dotes de pintor (Dalmau) y una anarquista hecha a sí misma (Emma) sirven de pretexto argumental para servir en bandeja al lector el oscuro escenario social de la Barcelona de principios de siglo pasado. La obra detalla la enconada lucha de clases entre ricos y pobres, una mecha que incendiará la Semana Trágica que sacudió la Ciudad Condal en 1909. Se radiografía la destacada omnipresencia de la Iglesa. Se describe ese creciente rechazo anticlerical en un contexto de diferencias sociales en el que se abre camino, a pasos agigantados, el anarquismo. También se pintan esos implacables estragos que provoca la Revolución Industrial. Miseria y pobreza que serán el poderoso caldo de cultivo para el anarquismo y la rebeldía frente al orden establecido.

    El pintor de almas esboza Barcelona

    Falcones, como magistralmente hace Follett, somete también a sus protagonistas a todo tipo de penurias, tragedias y desdichas en una vertiginosa montaña de sensaciones y sentimientos. Muerte, pobreza, miseria, drogas, alcohol y otras muchas penalidades pondrán cuesta arriba esa intensa relación entre los protagonistas. Es ese amor que no caduca, ese recuerdo que nunca se olvida, ese olvido que siempre vuelve.

    El pintor de almas también adentra al lector en esa Ciudad Condal en continua expansión, presa del modernismo más boyante. Es su época por antonomasia. Gaudí, Picasso o Domènech salpican las páginas de la novela con sus manifestaciones artísticas, ya sea arquitectura, pintura o escultura. «Gaudí y Domènech. Dos genios. Ambos fascinantes, atrevidos, osados en su obra. Aquel explosivo; este equilibrado. Uno soberbio, el otro sereno», describe Falcones.

    Citas destacadas:

     «Dalmau fue robando las almas de aquellos muchachos expulsados de la humanidad, con las que daba vida a unas hojas de papel que gritaban su dolor, sus angustias, su desesperanza…, su miseria»

    «Gaudí, el arquitecto de Dios, lo era tanto como él; un hombre de misa, confesión y comunión diarias»

    Falcones pintor almas

    «Aquella era una de las causas por las que republicados y anarquistas abanderaban el anticlericalismo: la competencia desleal que en ciertos oficios (por ejemplo, el planchado de la ropa) se les hacía desde conventos y monasterios»

    «Habían ardido ochenta edificios religiosos, entre ellos treinta y tres escuelas, catorce iglesias y treinta conventos. Barcelona entera llegó a convertirse en una tea ardiente»


    • Título: El pintor de almas.
    • Autor: Ildefonso Falcones.
    • Género: novela histórica.
    • Año de publicación: 2019.
    • Páginas: 688.
    • Comentario: entretenida.

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