• promoción nuevo mini
  • A Antonio Manzanares, paciente y amigo

    El Autor

    Juan Valiente Carrillo

    Médico jubilado. Jefe de Servicio de Cirugía desde que se inauguró el Hospital de Hellín en 1990

    He tenido la fortuna de tener a Antonio como paciente y amigo. Ello me ha permitido conocer, aunque haya sido en la última etapa de su vida, al hombre, al científico, al naturalista, al escritor, al observador, al amigo de sus amigos, al rebelde contra las injusticias de las que se sentía objeto a lo largo del dilatado proceso de enfermedad y al mismo tiempo al sufrido ciudadano que con resignación aceptaba los designios del destino, el dolor, la enfermedad… y la muerte.

    Antonio Manzanares Juan Valiente

    El currículum, la trayectoria, los viajes por todo el mundo creo que los conocemos todos. Lo que me ha llamado la atención de su vida es su minuciosa curiosidad como científico y naturalista, toda su vida ha tomado notas de sus viajes, aventuras, encuentros… tiene varios cajones de libretas de campo donde cada día anotaba hasta las más pequeñas incidencias, lo que para cualquiera era algo sin importancia, para él era la base de un relato. Eso unido al fabuloso registro fotográfico de todo lo vivido, le ha permitido escribir recientemente su biografía en varios tomos y hasta su último trabajo inacabado sobre el Camino de Santiago.

    He paseado por el campo, he buscado setas, en alguna ocasión lo he acompañado en el mundo de la cetrería. Era un placer oírle, pues sabía el nombre común y el latino de todo lo que encontrábamos, además de sus propiedades. Su conocimiento de la Naturaleza era infinito y siempre tenía la capacidad de sorprenderte.

    Hace ya muchos años me invitó el domingo de feria a almorzar “huevos fritos con churros” y observé cómo los hacía Elisa Belmonte. Desde entonces me atreví a repetir ese almuerzo, ya convertido en tradición. Ahí he conocido a muchos colegas cetreros y todos sienten la misma admiración y respeto por el “maestro” Antonio que con su sencillez y elegancia siempre estaba dispuesto a contar miles de anécdotas de su dilatada vida.

    Ha luchado por mejorar el sistema que a él lo ha maltratado

    Su proximidad me ha permitido leer muchos capítulos de su apasionante biografía, comprender cómo desde niño su ansia de conocer, su ansia de libertad, su espíritu crítico, sus pillerías, su ilusión constante y la confianza en el ser humano, le han hecho vivir varias vidas en una. Él ha llenado de vida los años y hasta el último día ha estado escribiendo, arreglando su casa de Tus, …. y luchando por mejorar el sistema que a él lo ha maltratado.

    Notaba que le estaban robando la vida

    A lo largo de los años ha escrito a todas las instancias administrativas para que se ponga una Unidad de Diálisis en Hellín, que se le instalara una sistema de diálisis domiciliaria o al menos que mejorara el sistema de trasporte sanitario. Notaba, me decía, que le estaban robando la vida.

    El último altercado

    El pasado viernes, tuvo el último altercado con el sistema: al terminar la diálisis, viéndose agotado, con mal estado general, sin fuerzas para soportar el viaje y sangrando por la fístula del brazo, la ambulancia colectiva le paseó por Chinchilla, Horna, Pétrola, Las Anorias, Fuente Álamo, Ontur, Mora de Santa Quiteria, hasta Hellín.

    Su sentido de la justicia e indignación por lo padecido, le hizo escribir la enésima y última carta al Gerente de Albacete, pidiendo justicia y humanidad para los enfermos que como él tienen que seguir ese tratamiento, que por lo menos el trasporte sea lo más rápido y cómodo posible.

    Falleció el lunes, tras la siguiente sesión de hemodiálisis.

    Ya sólo nos queda el recuerdo de su viveza, su determinación, su humanidad, su conocimiento, su capacidad de sufrir y tantas cosas más que era nuestro Antonio, porque ya forma parte de todos nosotros.

    Dos peticiones

    Y quiero por último pedir dos cosas:

    • Que cojamos la antorcha de la mejora del sistema que él defendió hasta el último día para que otros pacientes se beneficien de lo que él no pudo disfrutar.
    • Que su legado intelectual lo consideréis  sus herederos como su alma, que no lo fragmentéis para que pueda servir como material de trabajo para científicos e investigadores de la Naturaleza que vengan detrás y que desgraciadamente ya no podrán ver el mundo que Antonio captó con sus cámaras y describió con sus escritos. En cualquier país de nuestro entorno, el legado intelectual de Antonio sería considerado un tesoro, buscado por Ministerios, Museos, Universidades, Diputaciones o Ayuntamientos. Aunque estemos en España, no deis lugar a destruir o disgregar el legado de un hombre que hasta el último día se ocupó de acumular, ordenar y proteger.

    Querido Antonio, allí donde estés, que Dios te bendiga y te acoja en su seno.

    Tu amigo,

    Juan Valiente Carrillo

    (Necrológica leída en el sepelio de Antonio Manzanares, celebrado en el Cementerio de Tobarra el 23 de agosto de 2022)

    Comentar

    Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

    *