• El Árbol Dragón (dracaena draco L.) no es ciencia ficción

    El Autor

    Dr. Alejandro Santiago González

    Conservador del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha

    www.jardinbotanico-clm.com

    ¡Dracarys!, ordena Daenerys de la Tormenta, la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones, Khaleesi de los Dothraki, Reina de los Ándalos y los Rhoynar, y la pantalla se ilumina con una gran llamarada procedente de las terribles fauces de la imponente bestia alada, mitad reptil, mitad lanzallamas… Pues sí, ya tenemos todos claro lo que es un dragón y la mitología postmoderna se ha encargado de hacerlos cada vez más grandes, más alados, más fieros. Pero la fascinación por estos seres mágicos ya inundaba las mentes de los autores antiguos con leyendas e historias imposibles que justificaban lo inaudito.

    árbol dragón

    Más allá del fin de la tierra, pasadas las columnas de Hércules, abandonando el mare nostrum y adentrándose en aguas plagadas de monstruos y peligros, se encontraban unas islas misteriosas, calcinadas por el fuego, en la que habitan los dragones, o algo así sería la descripción del archipiélago volcánico canario, en tiempos en los que la navegación atlántica no sólo era una proeza sino una locura. Pues bien, en los riscos secos e inaccesibles de las Islas Canarias aún es posible encontrar al Drago (Dracaena draco) en su hábitat natural, tal y como lo contemplarían los primeros colonos que llegaron a las Canarias en el siglo XV.

    Savia roja como la sangre

    Los ejemplares más longevos alcanzan proporciones monumentales, forman una densa copa de brazos inhiestos que sostienen largas hojas coriáceas cual cresta de espadas y es de las pocas plantas del mundo cuya savia es roja, como la sangre. Este hecho ha envuelto al Drago en un halo de misterio desde antiguo. Algunas leyendas afirmaban que los dragones caídos enraizaban, transformándose en estas extraordinarias plantas de múltiples cabezas y corteza suave como la piel de un reptil y que al herirlos, sangraban…

    Farmacopea

    Tanto para la farmacopea, como para la alquimia, en el Medievo eran muy valoradas las propiedades mágicas de esta sangre de dragón, sin duda la sabia del Drago. Se le atribuían poderes para transformar metales en oro y capacidad para mantener la eterna juventud. Si bien para la primera de las propiedades no se tiene explicación, aunque ya me gustaría, para la segunda sí que puede que algo de razón tuviera quien la utilizara para mantener a raya el paso de los años.

    Su savia posee flavonoides que muestran una potente actividad antioxidante, antiinflamatoria, antiviral y antialérgica

    Su savia posee flavonoides que muestran una potente actividad antioxidante, antiinflamatoria, antiviral y antialérgica, así como un papel protector frente a enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras patologías.

    Si bien el carácter extraordinario de esta planta en otros tiempos provenía de la imaginación, ahora proviene de la actividad humana real ya que en la actualidad esta especie se encuentra en peligro de extinción habiéndose censado únicamente 697 individuos en estado silvestre.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

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