• Nuevo ataque de familiares contra personal sanitario

    La víctima sufre estrés postraumático

    El domingo por la noche, se registró una muerte en la UCI del Hospital General Universitario de Albacete. Pronto empezaron a escucharse los gritos de los familiares: «¡Ay! ¡Mi padre!» Y acto seguido, una mujer se tiró al suelo y comenzó a golpearse la cabeza contra él. Dos profesionales sanitarias dejaron su servicio corriendo para socorrer a esta familia, con el fin de ofrecer consuelo y alguna bebida caliente que aliviara la pena. Pero la respuesta fue un ataque atroz de una familiar contra una de estas mujeres de bata blanca que acudió. La cogió de las orejas, la lanzó contra la pared y amenazó con matarla y quemar el hospital. La víctima se encuentra de baja por estrés postraumático.

    Imagen de archivo.

    La cogió de las orejas, la lanzó contra la pared y amenazó con matarla y quemar el hospital

    La víctima pide, por favor, que su nombre no salga en la prensa, ni siquiera vamos a decir su profesión. Pero esta mujer, personal sanitario de dilatada experiencia, quiere que se sepa lo que puede llegar a pasar dentro de un hospital como el de Albacete. Y si bien su relato es estremecedor, no es la excepción. Después de las peores olas de la pandemia, las agresiones contra el personal sanitario no sólo no han disminuido si no que han aumentado.

    Además, las denuncias que registran los colegios de Enfermería o Médicos; el Sescam, a través del Plan Perseo, o los sindicatos, son sólo la punta del icerbeg. Agresiones verbales y físicas quedan en nada en numerosas ocasiones por miedo a represalias y para no revivir los momentos de pánico.

    Esta víctima, en tratamiento psiquiátrico y sin poder conciliar el sueño desde el domingo, duda si llegará hasta el final. Teme que la atacante y sus familiares tomen nuevas represalias contra ella. Sin embargo, sabe que la situación puede repetirse, que le tocó a ella como podría haberle pasado a su compañera.

    Ahora piensa que debería haberse quedado quieta. Pero se pregunta una y otra vez: cómo no iba a socorrer a una mujer que se estaba golpeando la cabeza contra el suelo; cómo no iba a ofrecerle ayuda y consuelo. Ese gesto, que lo ha tenido un sinfín de veces con los familiares rotos que esperan en la UCI, pensó que le iba a costar la vida. Toda la ira recayó sobre ella, que llegó a temer que su atacante la ahogara. Pensaba que le iba a arrancar las orejas; dio contra la pared y cayó al suelo. No sabe cómo su compañera la sacó de ahí.

    Los alaridos de dolor se transformaron en golpes y amenazas

    En otras ocasiones, ambas han ofrecido tila e incluso un abrazo a quienes en soledad afrontaban la muerte de un familiar. El domingo eran numerosos familiares los que se agolpaban en torno a la UCI. Lo que empezaron siendo alaridos de dolor, se transformaron en golpes y amenazas, contra el mobiliario, contra el hospital, y contra quien, tratando de ayudar, se convirtió en víctima.

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    4 comentarios

    1. A qué fueron gitanos?! Ni el periodista se atreve a decirlo porque me tienen terror, hasta la policía les tiene terror… Este comportamiento es clásico de los gitanos… y hasta yo mismo tengo miedo que me identifiquen…

      • No juzgues…soy gitana y enfermera…tengo que decir que hay un antigitanismo en los hospitales por parte de muchos sanitarios que es exagerado…nunca he tenido un problema co
        n gitanos y llevo trabajando desde el 2009, si con payos y por eso no voy a decir que son payos.Con esto no digo que no pueda ser…pero las personas para empezar hay que tratarlas como a personas…este comentario que has hecho sobra.
        Esto que está pasando en la sanidad es penoso pero también es penosa la soberbia de algunos sanitarios y eso lo sabemos todos.
        Esto que ha pasado si es como lo cuentan también es muy penoso pero en general la sociedad de hoy en día, se están perdiendo los valores y el respeto Así que apuntatelo y piensa en lo que dices antes de hablar.

    2. Maria Luisa Ibarra Marti

      Siento mucho lo que le pasó a esta profesional de la UCI, y espero que con ayuda sea recupere pronto, esto no es lo habitual.
      Y además creo que cuando alguien no controla sus emociones con el dolor de una muerte, y sobre todo si son muchos los que no controlan sus emociones, antes de socorrer hay que avisar a seguridad, y después, socorrer. Sobre todo si es un adulto el que necesita ayuda.
      Eso me lo dijo un celador hace muchos años, y yo no le hice caso, pero entonces los familiares controlaron su dolor, y pudimos socorrerlos.

    3. Lus gitanos no somus tan malus, respeto primo

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