• Carcelén tiene miedo al efecto llamada

    Carcelén ha confirmado que este pequeño pueblo albaceteño no tiene ni un solo caso de coronavirus. El problema es que esta afirmación se constató, haciendo pruebas a todos y cada uno de los vecinos, antes de que llegara el aluvión de visitantes que ha traído el verano. Ahora, este municipio, lleno de encantos turísticos, teme que el efecto llamada ponga en peligro a una población muy envejecida.

    Carcelén coronavirus

    Carcelén ha invitado a todos los vecinos a hacerse la prueba del coronavirus

    Los test y PCR han confirmado que no hay contagios

    La alcaldesa insiste en la importancia de no bajar la guardia

    El municipio albaceteño de Carcelén, de apenas medio millar de habitantes, salió del confinamiento sin un solo habitante contagiado. De hecho, el Ayuntamiento ofreció, de forma voluntaria, test a todos los vecinos. Sin embargo, ahora que se ha corrido la voz de que el pueblo es seguro, su alcaldesa, María Dolores Gómez, teme el efecto llamada. Y es que los vecinos se quejan de cada día hay más visitantes en el pueblo.

    En este contexto, la alcaldesa insiste en que todo el mundo es bienvenido, pero recuerda que Carcelén tiene una población muy envejecida, por lo que, superado el confinamiento, la prioridad del Ayuntamiento no es otra que preservar la salud.

    De momento, el Consistorio ha optado por hacer pruebas a todo el pueblo, lo que ha confirmado, que el coronavirus se ha mantenido a raya. No obstante, la piscina permanecerá cerrada, así como las zonas comunes de recreo. Además, este año no habrá fiestas.

    Gómez ha recordado que, si bien se debe llevar mascarilla o evitar las aglomeraciones, Carcelén tiene un amplio patrimonio natural que los visitantes puede recorrer en grupos reducidos.

    De momento, el pueblo ha multiplicado su población, por lo que las colas forman parte del día a día para comprar el pan o ir al banco, pero los visitantes están respetando todas las indicaciones. La mascarilla forma parte del día a día de Carcelén, un pueblo que la instauró antes de que fuera obligatoria. De hecho, durante el confinamiento, los vecinos han cosido mascarillas que han donado allí donde han sido necesarias.

    La alcaldesa sólo repite ahora que el pueblo ha evitado los contagios, pero no es inmune, de ahí la importancia de no bajar la guardia.

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