• Carta de la mamá de un ángel

    El Autor

    Madre de Los Guachis

    Carmen Balibrea

    Queridos Miguel y Montse, con todo mi cariño me gustaría deciros algo… Cuando la desgracia de unos se convierte en rutina para otros, los segundos pueden elegir el camino fácil, el de protegerse con una barrera emocional para no contagiarse del dolor ajeno, o también pueden irse por el difícil, el de implicarse con las familias de esos niños que ahora los necesitan, a sabiendas que esta opción puede alterar su estabilidad sentimental.

    Pertenecéis al segundo grupo, al que sitúa lo humano por encima de lo profesional

    No tengo duda que vosotros pertenecéis al segundo grupo, al que sitúa lo humano por encima de lo profesional, y es por eso, que las familias que aquí estamos nos debemos sentir afortunados de haberos encontrado cuando nuestra vida se derrumbaba, cuando nos sentíamos muy pequeños e indefensos, pero sobretodo con mucho miedo. Una mano en el hombro, puede que no cure, pero sí alivia el dolor del alma…

    Licenciarse en medicina es muy complicado, hay que estudiar muchísimo. Para ser pediatra, todavía más. Pero si además te decides por tratar a niños de oncología o neurología, que se encuentran en el hilo de la vida, se debe poner en práctica una serie de asignaturas que no te enseñan en la facultad. Intuición, templanza, empatía, cercanía, saber escuchar, saber observar…

    Humildad

    Pero hay una sobretodo que es de valorar y que desgraciadamente no muchos médicos poseen, es la HUMILDAD. Humildad para ser capaces de bailar con las familias de los niños que están tratando. Humildad para sustituir las batas blancas e impolutas por un disfraz de mago o por un vestido de lentejuelas.

    Humildad para reconocer y expresar la admiración a una familia que temporalmente ha perdido el rumbo, en definitiva, humildad para romper con los arcaicos estereotipos que distanciaban al médico del enfermo. Gracias Miguel y Montse por ser humildes de corazón…

    Esfuerzo

    … y para despedirme debo confesar que aunque mi mano es la que escribe, la dirige un Ángel, que os quiere mucho y que os agradece, en nombre de todos sus amigos, que también son parte de vuestra historia, tantos esfuerzos por ayudarles, a ellos y a sus papás.

    Ellos hoy también forman parte de esta fiesta y os desean a través de la que lee, que seáis muy felices en vuestra nueva etapa de vida y que continuéis llenando vuestra mochila, del amor dado y recibido, por que al final, eso es lo que importa…

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

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