• De 80 a 45 kilos en una residencia de ancianos

    Carta remitida al Buzón del Lector de Diario Sanitario por la hija de un residente en la que cuenta su experiencia con Bienestar Social y una residencia de mayores.

    Mi padre ingresa en la residencia “Los Álamos” de Albacete en el mes de diciembre de 2019 por una demencia que le da inesperadamente, de un día a otro. La persona que decide internarlo por el bien de él y por el bien de la familia es un médico del Perpetuo Socorro, incluso llegando a meterlo por vía judicial para incapacitarlo por demencia agresiva.

    carta experiencia residencia

    Pasado ese mes, me deniegan la prórroga de seguir en residencia como descanso familiar, puesto que mis padres tienen unos pequeños ahorros de toda su vida y estipulan que mi padre tiene que pasar a una plaza privada por la serie de ahorros que tiene, que no eran muchos. Pero si se dividen en partes proporcionales de los cónyuges, se pasaban por muy poco.

    Empezamos a gestionar el tema del grado con la asistenta de la residencia “Los Álamos” y por fin nos llega una notificación donde se le iba a valorar con fecha 3 de marzo de 2020. Llega la carta a casa y mi sorpresa es que viene confundida la dirección de valoración. Me dicen que habría que cambiar la fecha de valoración puesto que la chica responsable de hacerlo no tiene carnet para desplazarse a la residencia ese día.

    Me llega nueva carta con fecha del 25 de marzo de 2020 y nuevamente estoy de suerte, llega la alarma y nos confinan el día 13 de marzo de 2020, por lo que tampoco llega a ser valorado.

    El 21 de marzo mi padre se rompe la cadera y tengo que llevarlo a Urgencias

    Seguimos de suerte, después de estar quince días encerrada en casa con mi madre, mis hijos y mi marido, el día 21 de marzo recibo una llamada de la residencia para comunicarme que mi padre se había caído y, como consecuencia, roto la cadera (sumándose a dos caídas anteriores).

    Me comunican que tengo que ir a la residencia para ir con él a urgencias. En urgencias me confirman rotura de cadera. El traumatólogo me dice que no se debe operar puesto que tiene los pulmones inflamados y alteración en la sangre por posible COVID-19.

    En todo ese tiempo me dedico a hacer llamadas para solucionar el tema de la valoración, ya que mi madre no cobra nada y los ahorros se le estaban yendo en la residencia.

    31 de mayo: dos meses con la cadera rota

    Tras dos meses con la cadera rota, el día 31 de mayo entramos en quirófano para operar a mi padre. Volvemos a la revisión de la operación el día 23 de junio, todo marcha bien, pero esa misma tarde se vuelve a caer en la residencia abriéndose la herida de la operación. Ellos mismos determinan coserle los puntos.

    25 de junio

    El día 25 de junio me persono en el hospital para hablar con el trumatólogo, el cual me hace un volante para poder llevar a mi padre nuevamente el 26 de junio, para ver si ha habido desplazamiento de cadera, dando gracias que todo estaba correcto, pero los protocolos son los protocolos.

    El día 1 de junio me llaman para pedirme autorización y valorarlo telefónicamente, doy el consentimiento y, en julio, pasado todo el mes de junio sin tener respuestas, me presento en el centro de valoración para preguntar por los resultados, ya que en la residencia me comunican que estaba valorado. La asistenta confirma que no aparece ningún informe de valoración.

    Julio

    En julio recibo una llamada de la valoradora diciendo que al día siguiente de la valoración de mi padre, se hace una lesión en el tobillo, por lo que, se le complica la situación, está de baja y no mete el informe para que aparezca como valorado, seguimos de suerte.

    2.000 euros al mes

    El día 23 de julio consigo hablar con la asistenta de Bienestar Social en la que le demuestro que ya no quedaba nada para pagar el mes de agosto de residencia puesto que son 2.000 euros al mes.

    El Salobre

    Llega el momento en el que se nos concede la residencia “El Salobre”, todo gracias a mis gestiones y movimientos, ya que nadie me facilita nada, incluyendo la residencia, porque ellos hicieron solo su trabajo, simplemente meter los informes.

    Día de gestionar el traslado a El Salobre, según los protocolos, solo puede ir un familiar y una hora a hacer la visita de un residente. Intento gestionar con ellos para ver la manera y no tener que viajar yo en el mismo vehículo que mi padre con mis hijos menores, su respuesta fue que no se nos facilita ningún tipo de trasporte si no lo pago, lo tendría que llevar por mi cuenta.

    28 de julio

    El día 28 de julio por la mañana, procedo a llevar a mi madre a la visita donde iba mi hija menor conmigo, al ver a su abuelo sale hacia él, y un auxiliar del centro le dice a la niña que no se puede acercar, que es el protocolo, pero sí que ese mismo día, a las 15 horas puede viajar la niña a una hora y media en el mismo vehículo, particular de la madre, con ambos.

    El 28 de julio descubrimos que ha pasado el coronavirus

    Se hace el traslado en mi vehículo el día 28 de julio. Revisando los informes de mi padre, recojo una carta que estaba en la residencia, son unas analíticas que lo catalogan como COVID positivo, con anticuerpos muy bajos, lo que da a entender que ha pasado el COVID-19 hace tiempo en la residencia; cuando, anteriormente me llaman para comunicarme que se le había hecho la prueba del COVID y había dado negativo.

    Me persono en mi centro de salud con esa prueba y me mandan a hacer la prueba a mí, gracias a Dios, dando negativo y estando pendiente a hacer la prueba de sangre para ver si en su día lo pasé junto a mi padre, puesto que he estado desde marzo hasta el día del traslado en todo momento en contacto con él.

    29 de julio

    Me presento en la residencia el día 29 de julio para preguntarles en qué momento había dado mi padre positivo en COVID-19. Hablando directamente con el director, me pregunta que de dónde he sacado ese informe, que no veía conveniente notificarme que mi padre lo había sido, y negándome que lo hubiera pasado en la residencia. Nos dice además que no iba a llamar a todos los familiares para notificarlo.

    Al igual que me parece incorrecto que diga que no le da importancia a que estén conviviendo los mayores que son COVID-19 positivo con los negativos en la misma residencia.

    Pido una revisión del caso

    Por tanto, pido que se revise todo, porque de lo citado, en nada he tenido la culpa para que llegara el tema de la valoración al mes de julio estando desde el primer momento, día 3 de marzo, su supuesta valoración.

    También me gustaría que se tuviera un poco más de control en todas las residencias tanto privadas como públicas, ya que, en mi caso, mi padre entró con 80 kilos y lo he sacado con 45 kilos.

    Para finalizar, comunico que me atrevo a hacer este escrito porque tengo pruebas de todo lo relatado anteriormente.

    Yo, María del Mar Rubio Urrea, quiero hacer públicas las malas gestiones que han tenido tanto con mi padre como conmigo.

    Hemeroteca

    Crónica de un desastre

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

    3 comentarios

    1. He tenido que acudir al hospital Peset de Valencia y hospital General para mí sorpresa no había gel para las manos por ninguna parte pregunto al personal y me dice que el que hay es para ellos.Increible en cualquier supermercado farmacia tienda hay más control

    2. vale es un trabajo que no está pagado

    3. Tw has llevado a tu padre a tu casa ya?

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