Castillarejo, una ruta para recuperar la forma

El Autor

Rigoberto López Honrubia

Profesor de Psicología de la Salud en la Facultad de Enfermería

Después de Moriscote llegamos al Villarejo; giramos a la izquierda por la carretera de Liétor y en las primeras casas aparcamos. Un nuevo senderista se ha apuntado a la ruta, Fernando, hermano de Manu, que tiene mono de campo, “sirinyoku”.

Castillarejo

Fotografías: Manuel Martínez Vergara

Por el camino de la derecha y luego un poco de campo a través, buscamos el que discurre  paralelo a la cm 3203 y por las viñas de Luciano con un calor sofocante llegamos a  La Sarguilla, donde aprovechamos para tomarnos un cafetito y reponer el agua de la abundante sudoración.

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Ahora por la Solana de la Fuente caminamos hasta la confluencia de un arroyo del mismo nombre que seguimos, dejando a la izquierda el Aulladero (1024) y a la derecha una cuerda con varios picos entre los que sobresale Peña Tuerta.

Esta ruta de senderismo ronda los 12 kilómetros

El arroyo nos depara la sorpresa de una fuente que mana agua, limpia y fresca, y llena algunas pozas en su curso; no somos los únicos visitantes, un par de culebrillas de agua se enroscan a nuestro paso y ante nuestra cercana mirada, soplan para amilanarnos; solo algunas fotos y proseguimos dando brincos por las lisas y coloridas piedras del barranco.

CIUDADANOS

También nos sorprenden casas trogloditas y cuevas que han cambiado de moradores, un macho cabrío sale de su siesta, y una cabra y su cría suben por la loma un poco más adelante

Castillarejo

Salimos del arroyo para coger el camino que nos lleva a Casas de Peña Tuerta, derruida, pero en un enclave precioso, rodeado de granados, moreras y cactus; una de las moreras está repleta de moras blancas, en su punto de maduración y nos cebamos en ella.  

Elaboramos un té con productos naturales (puntas de agujas de pino, brizna de romero, chorros de zumo de moras, tallitos de té de roca y punta de flores de hierba de hipérico) que nos sabe rico, y seguramente sea saludable.  

Continuamos ruta buscando la cueva…. que el gps nos marca, aunque no nos acercamos finalmente ya que deberíamos desviarnos más de lo previsto, y vemos que el desplazamiento por la cuerda para subir al Castillarejo no va a ser fácil.  

Castillarejo

El nuevo senderista, un tramo más joven que nosotros, nos comenta con sorna que vamos arrastrando los pies. Pero pasito a pasito  y un respiro de vez en cuando, conseguimos abrazar el pico geodésico y hacernos un selfi para el recuerdo.  

Abajo hacia el sur este la carretera y las Casas de Hijar, con muchos almendros cultivados, y un poco más a la derecha, el gasoducto en dirección a Cartagena, algunas cadenas montañosas de considerable altura, y hacia el sur los acantilados de Peña Tuerta (1015), que nos estimula a visitar.  

Castillarejo

Iniciamos la bajada, y a medio comprobamos que nuestro amigo y hermano ya no habla tanto y se va quedando rezagado, ¿Qué te pasa nene? Luego nos reiremos de estas incidencias, que el momento a momento nos va presentando del paso del tiempo y las habilidades presentes y pasadas, como la vida misma. 

Ya abajo, seguimos un camino bordado de retamas, repletas de flores amarillas que propagan un olor alimonado que abre nuestra respiración y nuestros ojos, exponente de nuestra dicha en este instante. 

Llegados al coche, nos quitamos las botas y decidimos visitar a Rafa en Alcadozo, donde catamos sus caracoles, higadillos y setas, en tanto rememoramos tantos pequeños momentos de la etapa entre solemnes carcajadas. 

Los aparatos nos dicen que hemos andado 12,5 kms…y subido hasta 1031 ms… Con un desnivel de 487 ms; punto más bajo en casas de la Tuerta con 780 ms….Y aceptamos el reto de Peña Tuerta para la próxima.  

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