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  • La necesaria opción a la habitación individual en el hospital

    El V Congreso Nacional de Comunicación con el Paciente y su Familia removía conciencias el año pasado, en un contexto, el de la pandemia, que no ha hecho sino empeorar la situación del paciente, en especial del anciano. CIPO apelaba en Albacete a la falta de compasión en el entorno sanitario; a la carencia tanto de enfermeras como de psicólogos o a la soledad. Publicadas las conclusiones del Congreso, se insiste en la necesaria habitación individual para que la intimidad, siempre acompañado de un familiar, dé paso a la humanización.

    La libertad de elección

    • Una vez más se recuerda la preferencia mayoritaria de pacientes y familiares por la habitación individual, que permite un mejor descanso del enfermo, facilita el respeto a su dignidad y la mejor comunicación con el personal sanitario y su familia, todo ello en un momento tan importante como es el de la hospitalización. No obstante, también se reconoce la preferencia de una minoría por la habitación compartida, por lo que la situación ideal sería la posibilidad de su elección.
    • Se considera que la limitación del esfuerzo terapéutico o de tratamientos de soporte vital es una buena práctica, evitando la instauración o mantenimiento de tratamientos que son fútiles. Son decisiones clínicas que han de basarse en el mejor conocimiento científico, en los valores del paciente, en un adecuado trabajo de equipo, y siendo imprescindible una correcta y leal comunicación con el enfermo, si es posible, y con su familia
    • En cualquier caso, su aplicación ha de dotarse de los adecuados instrumentos garantistas de la mayor protección posible del paciente, entre los que se ha planteado la posibilidad de un Documento de Designación de Representante, cumplimentado por los pacientes en el momento del ingreso hospitalario. Se recuerda también la importancia del Documento de Voluntades Anticipadas.

    La comunicación siempre es posible

    • Es fundamental e irrenunciable en la Asistencia Sanitaria la correcta comunicación con el Paciente y su Familia, y también entre ellos. Ésta ha de respetarse y favorecerse en toda circunstancia y ha de basarse en un principio fundamental de humanidad en la relación entre las personas.
    • En los casos excepcionales, de extrema gravedad, en que se pueda ver afectada esta comunicación entre cualquiera de sus agentes, se han de aplicar criterios de mínima limitación posible, de acuerdo a análisis objetivos suficientemente contrastados, y no criterios de máxima limitación, que suponen en realidad un desprecio a la importancia de dicha comunicación en la salud integral y el bienestar básico de la persona y más en los momentos de especial gravedad.
    • Partiendo de dichos principios, se debe hacer el mayor esfuerzo posible para facilitar dicha comunicación y no el mayor esfuerzo posible para limitarla.
    • Se reconoce el esfuerzo especial para mantener la mejor comunicación posible durante la Pandemia-COVID 19 realizado puntualmente en hospitales, Primaria, algunas ONG y también responsables de apoyo espiritual. Ello ha sido ejemplo y evidencia de lo que sí es posible incluso en las circunstancias más difíciles.
    conclusiones CIPO

    El esfuerzo de ‘todos’ durante la pandemia

    • Se considera deseable que los hospitales y otros centros de asistencia sociosanitaria se doten de un Comité o Servicio específico de Comunicación con el Paciente y su Familia, en el que éstos estén también representados, y que faciliten la mejora continua de dicha comunicación en todos los aspectos vinculados directa o indirectamente con ella.
    • Se reconoce que las farmacias han desempeñado una labor fundamental durante la pandemia, logrando que los pacientes tuviesen acceso a su medicación necesaria en todo momento y siendo un apoyo muy importante para éstos y sus familias.
    • Se considera conveniente la integración de la Farmacia en los programas relacionados con la Comunicación con el Paciente y su Familia, como eslabón fundamental en dichos aspectos dentro de la Sanidad.

    Formación e información para comunicarse con el paciente

    • Una vez más, se constata la necesidad de facilitar al personal sanitario y no sanitario de los hospitales, y otros centros de asistencia sociosanitaria, formación e información adecuada sobre técnicas y habilidades de comunicación para su mejora continua con el Paciente y su Familia, algo que se debe potenciar desde los Colegios Profesionales y los Servicios de Salud, debiéndose incorporar también como área prioritaria en la Formación de Grado.
    • Se considera que la Comunicación con el Paciente Anciano es muy mejorable, debiéndose intensificar la formación específica al respecto de los profesionales de la Sanidad y de la población en general.
    • Es muy importante contar con el apoyo de Servicios de Geriatría y de Psicología Geriátrica especialmente preparados para ello y para la asistencia en general al paciente anciano y su familia.
    • Se considera fundamental la correcta comunicación con el Paciente Anciano, su familia y el geriatra en su caso, evitando el edadismo y la consecuente limitación de tratamiento basado en la edad cronológica, algo totalmente inaceptable y denunciable en todas las instancias vinculadas.

    El teléfono no puede sustituir al médico

    • Se reconoce la aportación en la Asistencia Sanitaria de los nuevos medios tecnológicos de comunicación, pero no deben dificultar ni anular la comunicación personal física directa con el Paciente y su Familia, pilar básico de la Asistencia Sanitaria Integral.
    • Aun reconociendo el alto nivel de satisfacción general en nuestro país con la asistencia sanitaria pública, se manifiesta una vez más la dificultad de respetar la intimidad y confidencialidad en la habitación hospitalaria compartida, siendo probablemente uno de los aspectos que más insatisfacción y dificultad provoca en muchos pacientes y familiares.

    Límites al ‘esfuerzo terapéutico’

    • Otras propuestas planteadas en la mesa de debate, discutibles y polémicas, han sido la posibilidad de un Documento de Consentimiento Informado específico para la limitación del esfuerzo terapéutico o del soporte vital, a cumplimentar por el paciente o su representante en el momento de la decisión de su aplicación, el registro de la información proporcionada para dicha decisión, incluso grabada si ésta es verbal, y la comunicación al juez de dicha actuación, como medidas de máxima garantía para todas las partes. Dichas propuestas no consensuadas pueden ser objeto de valoración y debate en futuros foros.

    ¿Dónde está la intimidad del paciente?

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