• «La hospitalización debe ser individual por dignidad»

    La habitación compartida atenta contra la dignidad y la confidencialidad. No se trata de un cambio fácil a corto plazo, pero sí debería ser una aspiración futura de todos los hospitales. Así se desprende de las conclusiones del último Congreso de Comunicación con el Paciente (CIPO), celebrado en Albacete.

    Imagen de la inauguración de CIPO 2019.

    Las conclusiones, a las que llega el comité organizador después de analizar las ponencias, constata la necesidad de aumentar la concienciación de todos los agentes implicados en la sanidad sobre la importancia de la comunicación entre personal sanitario, pacientes y familiares, como un elemento fundamental de la asistencia sanitaria.

    Asimismo, insisten en que «las habitaciones de hospitalización deberían ser individuales para garantizar la dignidad y la confidencialidad del enfermo, además de su necesario descanso». La habitación compartida, según se extrajo de CIPO, dificulta la imprescindible correcta comunicación entre el enfermo y el personal sanitario.

    Excepciones

    No obstante, también se reconoce en las conclusiones que hay quienes estiman que es posible que la habitación compartida sea mejor en determinados casos, por soledad del enfermo, por su seguridad o por la ayuda y experiencia de otros enfermos y sus familias. Para ello, sería necesaria la dotación de algunas habitaciones dobles o individuales con capacidad de una segunda cama ocasional, debiendo disponer para ello del tamaño adecuado.

    En el congreso quedó patente la dificultad para conseguir a corto plazo que todas las habitaciones sean individuales en todos los hospitales públicos, pero sí que debe reconocerse como el objetivo a conseguir en el menor plazo posible. De hecho, nadie duda de que no se trata de una quimera, al contrario, depende de la voluntad de la Administración, ya que debe implicar también un refuerzo de personal.

    Eso sí, no ha quedado lugar a dudas de que los enfermos y sus familias se decantan por la habitación individual, no como un lujo sino como el único medio de garantizar unas adecuadas condiciones mínimas, incluido silencio, higiene, satisfacción digna de necesidades fisiológicas en aseo o en cama, etc.

    De las conclusiones de CIPO se extrae que la comunicación debe formar parte de la formación del personal sanitario

    Además, en este encuentro de expertos, donde no faltaron desde médicos, psicólogos, enfermeras y pacientes hasta arquitectos, se consideró que la actitud del personal sanitario es fundamental, insistiéndose una vez más en la necesidad de mejorar la formación específica sobre comunicación, tanto en el grado como durante la vida profesional.

    Se ha constatado también la conveniencia de habilitar espacios comunes en los propios servicios o en su proximidad, para el encuentro entre enfermos y familiares.

    Detalles

    Se recuerdan pequeños detalles y comportamientos básicos de los profesionales, de gran trascendencia sin embargo y al alcance de todos, como el llamar a la puerta antes de entrar en la habitación, presentarse adecuadamente, dar la mano, informar de qué medicación se prescribe o se está administrando, correr las cortinas si la habitación no es individual, limitar el tiempo de desnudez si ésta es inevitable, intentado incluso el aseo por zonas, proporcionar una ropa adecuada y digna.

    La familia en las conclusiones de CIPO

    Una vez más se reconoce la importancia de la familia, tanto como colaboradora en la asistencia al enfermo, como también receptora de la atención del personal sanitario, siendo fundamental la adecuada comunicación también con ella, con lo que además se facilita la labor del personal sanitario.

    Los estudiantes

    Se constató en CIPO que la imprescindible docencia en la visita médica, con estudiantes, residentes u otro personal, dificulta o impide la correcta comunicación con el enfermo; se considera también aconsejable y prudente cuando menos el pedirle permiso para ello y facilitar una adecuada comunicación en otro momento.

    Derecho a la información y a la intimidad

    Se recuerda que, en cualquier caso, el propietario de la información es el enfermo, que es quien debe autorizar a quién darla; son también muy importantes las formas, evitando por ejemplo la información en el pasillo con puerta cerrada, al poder causar en el paciente incertidumbre, soledad y desconfianza en el personal sanitario y en su familia.

    Voluntariado

    Se constata la importancia que puede tener el apoyo de personal no sanitario, especialmente en situaciones de soledad, por ejemplo mediante la colaboración de organizaciones de voluntariado, labor que se puede prolongar también tras el alta hospitalaria. Se reconoce también la trascendencia de la comunicación específica en los aspectos espirituales de la persona, fundamentales en los momentos de especial gravedad, partiendo del respeto y la libertad.

    Información sin bulos

    Se plantea la conveniencia de orientar al enfermo y a su familia sobre las vías alternativas para la búsqueda de información sobre su proceso (prescripción de fuentes de información) entre las que deben estar las direcciones de internet de fuentes fiables (Ministerio, Comunidad Autónoma, Sociedades Médicas y otras organizaciones sanitarias, etc.), así como la de la Asociación de Pacientes correspondiente, combatiendo así el acceso por red a informaciones confusas o erróneas.

    Consejos sociales

    Las conclusiones de CIPO también han puesto sobre la mesa la creación de Consejos Sociales en los hospitales con la participación en ellos de todos los agentes implicados, incluidos representantes de enfermos y familiares, para el control y seguimiento de todos los aspectos comentados.

    Se ha comentado la probable menor hospitalización en el futuro, debido a un aumento progresivo de los procesos de resolución ambulatoria, de corta estancia, alojamiento en opciones alternativas o asistencia a distancia gracias a las nuevas tecnologías.

    La opinión del paciente

    En las conclusiones, que CIPO ha remitido a Diario Sanitario, se manifiesta la importancia de la participación, junto al resto de profesionales implicados, de representantes de enfermos y familiares en la planificación y diseño de los nuevos hospitales o modificaciones de los actuales; pese a reconocer su dificultad por la posible diversidad de representantes y opiniones, junto a la cada vez mayor tecnificación de los centros.

    No obstante, también se ha planteado una cierta incertidumbre al respecto ante el incremento de la edad media y de la esperanza de vida, que puede llevar a un aumento significativo de procesos agudos, incluidos quirúrgicos, junto a un previsible aumento de necesidad de asistencia de crónicos.

    Por todo ello se considera fundamental la flexibilidad de la estructura hospitalaria que permita su adaptación a las probables variaciones a corto plazo de las necesidades asistenciales no previstas inicialmente, incluida por la probable incorporación de nuevas tecnologías.

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