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  • Cuando el corazón falla y el COVID lo complica

    La insuficiencia cardiaca se cobra más de 800 vidas al año en Castilla-La Mancha

    Este miércoles se celebra el Día Mundial del Corazón. Y son muchos los colectivos sanitarios que colaboran en la recuperación de quienes padecen enfermedades cardiacas que conmemoran la efeméride. La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en todo el planeta. Y, en 2018, según el último dato facilitado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 846 vecinos de la región murieron de insuficiencia cardiaca. Además, 214 fallecieron por un paro cardiaco. Patologías en las que una actuación a tiempo y hábitos de vida saludable resultan clave.

    Imagen, de este 29 de setiembre, del Hospital General Universitario de Albacete.

    El 80% de las muertes por enfermedad cardiovascular son evitables

    Además, hay que tener en cuenta que se producen 18,6 millones de muertes por enfermedad cardiovascular al año, de las cuales, hasta el 80% de las muertes por enfermedad cardiovascular son evitables, según la Fundación Española del Corazón.

    El lema de este año, #PiensaEnTuCorazón, quiere recordar la importancia de cuidarnos y seguir un estilo de vida saludable.

    El origen de las enfermedades cardiovasculares puede estar en múltiples factores: desde el tabaquismo a la diabetes pasando por la presión arterial alta y la obesidad o la contaminación del aire. Por eso, cardiólogos, internistas o fisioterapeutas insisten en la necesidad de llevar una vida sana y saludable.

    Influye en el COVID

    Si se suman COVID e insuficiencia cardiaca como complicación aumenta la letalidad de la patología. Así, una nueva investigación basada en datos de 16.461 pacientes del Registro SEMI-COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha descrito los principales factores de riesgo de muerte de los pacientes con insuficiencia cardiaca. Sobre datos de pacientes hospitalizados en España.

    La publicación está liderada por internistas del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y del Hospital Regional Universitario de Málaga. Y revela que la mortalidad fue más elevada entre los pacientes que se complicaron de forma aguda por insuficiencia cardiaca durante el ingreso (53%). Y menor entre los que ya tenían esta condición previa de forma crónica a su ingreso en el contexto de la infección por COVID (45%).

    El objetivo de la investigación fue describir las características clínicas de los pacientes con antecedentes de insuficiencia cardiaca o con insuficiencia cardiaca de nueva aparición hospitalizados por COVID-19. Para después identificar los factores de riesgo de muerte al ingreso.

    • En el contexto del Día Mundial del Corazón, el Servicio de Cardiología de Albacete ha bajado a la entrada del Hospital General para explicar a la población cómo cuidarse.

    Factor de riesgo en pandemia

    Los resultados han sido publicados en Revista Clínica Española (RCE). El artículo lleva por título «Características clínicas y factores de riesgo de mortalidad al ingreso en pacientes con insuficiencia cardiaca hospitalizados por COVID-19», 

    De los 16.461 pacientes analizados del Registro SEMI-COVID-19, 1.740 tenían antecedentes de insuficiencia cardiaca y/o la habían sufrido como complicación durante el ingreso por COVID-19 1.718 (10,4%) fueron incluidos finalmente en el estudio (56,5% varones, con una edad mediana de 81,4 años). De estos, 819 fallecieron (tasa de mortalidad global del 47,6%).

    Entre los pacientes fallecidos había más proporción de pacientes diabéticos, hipertensión o insuficiencia renal.

    En la investigación se encontró que los factores de riesgo de muerte al ingreso de pacientes con insuficiencia cardiaca hospitalizados por COVID-19, fueron: edad > 80 años, dependencia severa y taquicardia de >100 latidos por minuto. También deterioro de la función renal y distintos niveles analíticos elevados (PCR, LDH y creatinina sérica).

    Los pacientes con insuficiencia cardiaca hospitalizados por COVID-19, según el estudio, mostraron un número elevado de complicaciones, siendo el Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (SDRA) la más frecuente (51,7%).

    Rehabilitación cardiaca

    Por otro lado, desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha (COFICAM) recuerdan la importancia de llevar una vida sana. Así como el importante papel de la Fisioterapia en la rehabilitación de los pacientes con cardiopatía en las distintas fases de la enfermedad.

    Recuerdan que el tratamiento de los pacientes con enfermedad cardiovascular incluye programas de rehabilitación cardiaca, basados en programas de ejercicio terapéutico y educación sanitaria. El objetivo de estos programas es el de mejorar la capacidad física y funcional del paciente.

    También «la reinserción de los pacientes a su vida laboral y actividades de la vida diaria», afirma Susana Priego, fisioterapeuta de la Unidad de Rehabilitación Cardiorrespiratoria del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca. Es también colegiada en COFICAM.

    En este sentido, los fisioterapeutas son los responsables de prescribir el ejercicio terapéutico y adaptarlo a las características individuales de cada paciente. Lo hacen diseñando y supervisando el programa de ejercicio y adecuándolo cada día a la evolución de este, en las distintas fases de la enfermedad en la que nos encontramos.

    Numerosos estudios concluyen los múltiples beneficios de los programas de rehabilitación cardiaca con una reducción de la morbimortalidad cardiovascular. Se da una mejoría en la calidad de vida, así como una reincorporación a la vida laboral y social. “Sin embargo, la implantación de estos programas y unidades de rehabilitación cardiaca en España todavía es muy baja”, apunta la fisioterapeuta.

    Aunque los programas de rehabilitación cardiaca son tratamientos de bajo coste dentro del Sistema Nacional de Salud, ya que se reducen el número de hospitalizaciones. De hecho, en Castilla-La Mancha únicamente tres hospitales disponen de unidad de Rehabilitación Cardiaca. Están en las provincias de Guadalajara, Toledo y Cuenca.

    Farmacéutico, clave en la prevención

    El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos también se ha sumado a este día. Recuerdan que el farmacéutico, a través de sus funciones asistenciales, puede contribuir activamente a mejorar la calidad de vida de los pacientes cardiacos.

    Y también a prevenir factores de riesgo y detectar precozmente síntomas entre la población.

    Indican que a pesar de que el tratamiento de las arritmias en muchas ocasiones requiere de herramientas no farmacológicas (desfibriladores automáticos implantables o DAI, marcapasos, ablación con catéter y cirugía), se trata de patologías en que se dispone de un amplio arsenal farmacoterapéutico por lo que el farmacéutico desempeñará un papel muy cercano a los pacientes cardiacos.

    «Todos los profesionales farmacéuticos, desde sus diversos ámbitos profesionales y de competencias, pueden contribuir al adecuado asesoramiento y asistencia sanitaria a los ciudadanos y pacientes con antecedentes o padecimiento de arritmias cardiacas», subrayan.

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