• Correr hasta morir

    Un corredor de 56 años ha sufrido un paro cardiaco y 30 personas han requerido atención médica. Éste es el balance que hacía Almansa Emergencias de la media maratón del fin de semana. De nuevo, una carrera ha estado cerca de acabar en tragedia, argumento que da fuerza a las voces que reclaman exigir un reconocimiento médico a los atletas. En países vecinos, como Francia, es obligatorio. Y es que los francos llegaron a contar 800 casos anuales de muerte súbita por práctica deportiva. 

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    Imagen de archivo de una carrera popular. Fotografía: Francisco Villaescusa

    El almanseño Juan Pardo, corredor de la media maratón, se ha convertido en la noticia del fin de semana porque ha vuelto a nacer. El dispositivo sanitario y de seguridad, con más de 200 personas, funcionó y médicos y enfermeros lograron que su corazón volviera a latir. Pero este incidente abre de nuevo el debate.

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    Al pie del cañón. La rápida actuación del dispositivo sanitario ha salvado la vida del corredor Juan Pardo. Fotografía: Almansa Emergencias

    Facultativos especialistas en Medicina Deportiva, como Vicente Ferrer, recomiendan que nadie se inicie en el mundo del deporte sin un reconocimiento médico, sobre todo si se trata de pruebas duras como puede ser una media maratón como la de Almansa, la reciente maratón de Albacete o las pruebas de BTT. Para un menor de 35 años sería suficiente con un electrocardiograma en reposo, pero quienes superen esta edad deberían someterse a una prueba de esfuerzo.

    Practicar deporte es sano. Es más, se le atribuyen más muertes al sedentarismo que a las carreras, sin embargo, médicos como Ferrer insisten en que no es necesario jugarse la vida. Y es que el deporte es saludable «si estás en condiciones», si no se tienen en cuenta factores de riesgo cardiovascular, el esfuerzo te puede costar la vida.

    Cada vez hay más afición y más carreras de todo tipo, lo que anima a calzarse las zapatillas a un perfil de atleta que no está exento de riesgo, aquel que, pasados los cuarenta, pasa del sillón a la calzada sin pensárselo. El doctor Ferrer insiste en que al menos este sector de la población sin experiencia debería consultar con su médico de cabecera, aunque el cardiólogo o un facultativo especialista en Medicina del Deporte deberían tener la última palabra.