• Una vacuna COVID para los pacientes de hemodiálisis

    La Agrupación ALCER Castilla-La Mancha, Asociación en defensa de los intereses de las personas con Enfermedad Renal, ha enviado escritos a la autoridad sanitaria solicitando que los enfermos renales crónicos sean los primeros en la segunda etapa de vacunación. Advierten que estos pacientes representan un colectivo muy castigado ya por la pandemia. Y defienden que deben ser, junto a las personas con comorbilidades -ya reconocidas como especialmente vulnerables por el Ministerio de Sanidad- prioritarios en la vacunación frente al COVID.

    Detallan que un gran estudio internacional ha confirmado que enfermedades coexistentes plantean un riesgo de enfermedad grave y muerte entre los pacientes de Covid-19, incluidas las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión arterial, el cáncer o la enfermedad renal crónica.

    Cuando se compararon con los pacientes hospitalizados de Covid-19 sin condiciones preexistentes los investigadores determinaron que los que padecen diabetes y cáncer tienen 1,5 veces más probabilidades de morir, los pacientes con enfermedades cardiovasculares, hipertensión e insuficiencia cardiaca congestiva tienen el doble de probabilidades de morir y los pacientes con enfermedad renal crónica tienen tres veces más probabilidades de morir.

    Una cita inaplazable

    Desde el inicio de la epidemia, las más de 24.000 personas que hoy en día están en tratamiento de hemodiálisis en España han tenido que seguir acudiendo periódicamente a un centro sanitario tres días a la semana -unas cuatro horas cada día- para poder seguir viviendo y que una máquina supla la función de unos riñones que no funcionan. Por este motivo no pueden realizar el confinamiento recomendado por la Autoridades Sanitarias, teniendo contacto estrecho con conductores, personal sanitarios, y otros pacientes. Y es que, como advierten desde ALCER, en algunos casos hasta seis pacientes viajan juntos por cada ambulancia, «sin poder respetar las medidas de seguridad pautadas».

    No tenían otra opción pero esa necesidad les ha colocado en un lugar de riesgo, sobre todo al inicio de la epidemia. Indican que ya hay 3588 pacientes renales que se han infectado con el nuevo coronavirus y 761 (un 21,2% de los afectados) han fallecido, si bien este registro incluye a las 64.500 personas que están en diálisis o trasplantadas de riñón en España.

    Por eso destacan que existe evidencia científica sólida de que las personas con enfermedad renal crónica, particularmente las que se encuentran en tratamiento sustitutivo de la función renal, tienen mayor riesgo de enfermedad grave por COVID19. “Es una incidencia cuatro veces superior a la de la población general”, según la SEN.

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