• Crónica del internista inmune

    El internista Ignacio Tárraga «cogió» el coronavirus a primeros de marzo, después de cuatro días seguidos de guardia, pero el día 25 de ese mismo mes se convirtió en un diamante en bruto, un especialista, inmune, dispuesto a librar una batalla que aún era más que cruenta. Durante casi un mes, prácticamente vivió en la «Sala COVID» de Urgencias, la sala de espera del Hospital General Universitario de Albacete que se tuvo que reconvertir por un colapso sin precedentes.

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    Tárraga, a la izquierda, con parte de sus compañeros.
    • El 26 de marzo había 2.067 pacientes ingresados por coronavirus en los hospitales de Castilla-La Mancha, 398 de ellos en Albacete, 5 en Almansa, 85 en Villarrobledo y 53 en Hellín. Este viernes había 7 hospitalizados en Albacete y 3 en Villarrobledo.

    El Dr Tárraga pide cautela

    El Dr Tárraga pasó el coronavirus como una gripe mala. El virus dejó postrado en una cama a un hombre que es hiperactivo, pero si tiene malos recuerdos de su convalecencia no es por la sensación de agotamiento que acompaña al COVID-19 sino por ver cómo sus compañeros no podían más, cómo se enfrentaban con falta de medios y personal a una situación nunca vista. Así, si la peor imagen de esta nueva época sanitaria es esa, la mejor fue la del cierre de la «Sala COVID».

    Este internista, optimista, trabajador incansable y luchador, quiere transmitir un mensaje de alegría contenida. El 21 de abril cerraba un símbolo, la transformación de una sala de espera de Urgencias en un pequeño hospital de campaña. Pero el coronavirus sigue ahí, con nuevos contagios diarios, con un hospital que aún tiene margen, pero que no podría soportar otro colapso. Así, el Dr Ignacio Tárraga pide cautela. Un paso en falso puede dar al traste con todo el esfuerzo y las cientos de vidas perdidas.

    A lo largo del mes que este internista vivió por y para sus pacientes, ha visto que para vencer al coronavirus es fundamental cogerlo en la primera semana con antivirales. Pasados los 7 primeros días, se vuelve traicionero. Y es que aquí no hay dos pacientes iguales. Cuando la infección COVID-19 llega a los pulmones, hay que correr para que no se vaya de las manos. Sólo ha visto dos síntomas que se repiten, el cansancio indescriptible y la pérdida del gusto y el olfato.

    Todos a una

    En este contexto, el internista Ignacio Tárraga ha querido destacar cómo ha trabajado a una, codo con codo, todo el personal, tanto el sanitario como el no sanitario, así como ha subrayado que los capitanes de esta guerra han sido tres especialidades, Medicina Interna, Infecciosos y Neumología. Al frente de la última batalla, la de los pacientes críticos, han estado cardiólogos, intensivistas y anestesistas. Y todos a las órdenes de un general cuyo mando ha sido crucial, Elisa Martínez Alfaro, la jefa de Infecciosos.

    Los jubilados

    Tampoco se ha olvidado El internista inmune de los jubilados que, como el Dr Fúnez, han estado pendientes, llamando por teléfono, de los pacientes de Medicina Interna, que perdieron a sus especialistas porque los reclamaba la batalla contra el coronavirus.

    Hemeroteca

    Cierra un símbolo de la batalla contra el coronavirus

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

    2 comentarios

    1. Cristina Alcahúd

      Gracias, Nacho! Pero te olvidas de dos especialidades muy importantes: Primaria y Urgencias. Un abrazo enorme!!!!!

    2. Manuel López Plá

      Fuerza, Nacho. Fernando Mateos. El grupo de infecciosas, nunca me olvidaré. Gracias.

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