• Convivir con la enfermedad invisible

    El testimonio de Mari Carmen Martínez Lorente saca del anonimato a la depresión

    No hay un dolor físico, esta enfermedad no se ve, pero el sufrimiento, en ocasiones indescriptible, está ahí cada día. La albaceteña Mari Carmen Martínez Lorente lleva cerca de cuatro décadas conviviendo con la depresión. Una veintena de pastillas, su marido Alfonso, sus dos hijos y sus cuatro nietos, junto a la psiquiatra que quiere como a una hermana, atenúan los golpes.

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    Imagen de archivo de un túnel.

    «Sé que la depresión no se acaba y que es lo peor que puedes tener»

    «Sé que la depresión no se acaba y que es lo peor que puedes tener», dice a los 70 años Mari Carmen. Han pasado cerca de 40 años y la enfermedad no se ha ido ni se irá, pero ha aprendido a convivir con ella. Tenía 33 años cuando su hija tenía cuatro meses y su madre moría de un ictus sin que pudiera acompañarla o despedirse. Aquella pérdida supuso un antes y un después en su vida.

    Desde entonces, la vida de Mari Carmen se convirtió en un periplo de psiquiatras y medicaciones. Hoy, la Dra Vicenta Piqueras es su ángel de la guarda, la que consigue que domine esa necesidad de meterse en la cama y dormir para alejarse de la sensación indescriptible que la Organización Mundial de la Salud considera una causa de discapacidad que puede llevar a la muerte.

    De hecho, Mari Carmen es ciega debido a una enfermedad, incurable, conocida como retinosis pigmentaria, pero lo que le pesa no es la ceguera sino la depresión. Si le hubiesen dicho hace cuarenta años que iba a tener una enfermedad así no se lo habría creído. Ni sabía qué era una depresión o el hecho de, literalmente, «no tener ganas de nada».

    «No hay que meter la cabeza en un cubo. Empiezo el día con el pie derecho y digo: ‘adelante’. Pero es difícil. Hay quien piensa que te metes en la cama porque quieres». Y es que para Mari Carmen su enfermedad «es un pájaro que va suelto». Pero la psiquiatra Vicenta Piqueras y Rosa, la psicóloga de la ONCE, han conseguido que esta paciente conviva con una patología impredecible.

    Ciega desde hace 20 años, la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), junto con su psiquiatra de la sanidad pública, han hecho que esta paciente de Salud Mental, repita: «Soy una privilegiada».

    Y es que siempre hay luces y sombras en este túnel que recorren los millones de personas con depresión. Mari Carmen se queda con los pequeños detalles, como la música que le pide a ‘Alexa’, y los grandes, sus nietos.

    Entre las zarzuelas, la voz de Plácido Domingo, los abrazos de sus nietos, sus compañeros de la ONCE y su grupo de amigos, Mari Carmen vuelve a ver la luz a pesar de que el otoño no es la mejor de las épocas y que el confinamiento no hizo sino empeorar su claustrofobia y sus dolores físicos.

    Mañana puedes ser tú

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