• La mujer en las ambulancias y el techo de cristal

    El Autor

    María Notario

    Secretaria Sección Sindical US-SSG

    A lo largo de la existencia del ser humano, la tarea de cuidar ha sido responsabilidad y obligación de la mujer. Fuera del núcleo familiar, la primera mujer de la que tenemos constancia que se sentó al volante de una ambulancia fue Marie Curie. Era noviembre de 1914, tres meses después de estallar la I Guerra Mundial. Marie Curie y su hija Irère Joliot-Curie lanzaron una flota de ambulancias para llevar las unidades de Rayos X al frente de guerra, bautizadas como “petites Curie”.

    María Notario Secretaria. Sección Sindical US-SSG

    En España, en 1985 las mujeres eran un 1% del colectivo de TES, en la actualidad, el 25%

    La progresiva feminización de la profesión de Técnico en Emergencias Sanitarias es un hecho incuestionable y así lo reflejan las cifras. En 1985, en España, las mujeres eran un 1% del conjunto de los TES; en la actualidad, la presencia femenina en el colectivo es del 25%, con notables diferencias entre las distintas comunidades autónomas, de forma que en algunas de ellas la presencia femenina llega hasta el 35%.

    Uno de los datos más evidentes y llamativos es la escasa presencia femenina, sobre todo en algunas comunidades autónomas, en la figura del mal llamado conductor de ambulancia, con solo un 15% (*) de mujeres en estos puestos, cifras estas muy por debajo de la representatividad femenina.

    Se constata así la existencia del denominado “techo de cristal”, o barrera invisible, que impide, veladamente, a las mujeres el acceso a puestos de responsabilidad.

    Las barreras que limitan a las mujeres la promoción profesional ponen de manifiesto un conjunto de causas

    Determinar cuáles son las barreras que impiden a las TES acceder a este puesto no es tarea fácil, ni simple, y con toda probabilidad se mezclan unas con otras. Los estudios sobre las barreras que limitan a las mujeres la promoción profesional ponen de manifiesto un conjunto de causas diversas que se superponen.

    Aunque este es un campo de investigación apasionante, solo señalaremos algunas ideas que se han plasmado en no pocas investigaciones en torno a este mismo tema.

    «Pueden terminar por desgastar o hacer abandonar a las TES en su progresión jerárquica«

    Las exigencias en cuanto a horarios en una situación de mayor dedicación profesional, junto con las insuficientes medidas de conciliación y la escasa corresponsabilidad en el ámbito doméstico de algunos hombres; el recortar incluso su jornada laboral para atender esas obligaciones familiares en lugar de hacerlo el hombre; la existencia de estereotipos de género, por los que no se asocia a la mujer con la conducción de ambulancias, considerándola una excepción en estos casos; o la necesidad de demostrar que una mujer tiene capacidad para conducir (mientras que a un hombre no se le cuestiona a priori), pueden terminar por desgastar o hacer abandonar a las TES en su progresión jerárquica.

    «Es el varón quien detenta naturalmente la autoridad profesional»

    Los órganos de selección tienden a elegir entre las personas candidatas a sus iguales, perpetuándose las diferencias de género. Otras veces, las propias TES asumen un rol secundario de acuerdo con estereotipos de género, dejando que sean sus compañeros quienes realicen la conducción, beneficiando así al denominado discurso hegemónico por el que es el varón quien detenta naturalmente la autoridad profesional.

    Se considera “normal” que así sea, mientras que, si lo hace una mujer, se considera una excepción y crea desconfianza y extrañeza; y, a ella, la necesidad y el sobreesfuerzo de demostrar que es válida y capaz.

    “Prefiero contratar a hombres, porque las mujeres, aunque son más cuidadosas, conducen peor”

    Es alarmante, leer, en el año 2019, como titular de una noticia: “La primera conductora de ambulancias. Realiza este trabajo desde hace dos años y se convirtió en una mujer pionera en el servicio de emergencias de la capital gallega”. O que, ante una entrevista de trabajo, todavía se escuche aquello de “prefiero contratar a hombres, porque las mujeres, aunque son más cuidadosas, conducen peor.”

    Esperemos que, tras las modificaciones normativas del Real Decreto-Ley 6/2019, que incluye una ampliación generalizada en la obligación de implantación de planes de igualdad a las empresas con más de cincuenta trabajadores, se tomen medidas dirigidas a garantizar que en la contratación.

    «Podamos ver cada día a más mujeres conduciendo una ambulancia»

    Así como en la formación, en los ascensos, en los salarios, en los complementos retributivos y, en general, en todas las prácticas de gestión que desarrolle, las mujeres y los hombres participen por igual y reciban el mismo trato, eliminando los estereotipos. Y, así, podamos ver cada día a más mujeres conduciendo una ambulancia.

    *Nota: En algunas comunidades no se diferencia entre la categoría de técnico-conductor y técnico-camillero, por lo que no hay diferencias salariales ni de responsabilidades.

    Publicación de María Notario y Erika Torres, Secretaria Igualdad Sección Sindical USO-SSG

    También le puede interesar:

    Sanidad reconoce el declive del transporte sanitario

    2 comentarios

    1. La desigualdad pasada no significa desigualdad actual. Demuestra que entre el colectivo mas joven -últimos cinco años por ejemplo- existe desigualdad por razón de género. Dime la relación mujer/hombre entre los estudiantes y la relación mujer/hombre entre los empleados mas jóvenes.
      No pretenderás que el colectivo de entre 50 y 65 años se iguale ahora metiendo mujeres de esa edad. Nunca es así, la actualidad es lo que pasa con las nuevas generaciones.
      Después, cuando tengas rato, te ocupas de pedir la igualdad en enfermería. A ver si hacen alguna discriminación positiva par igualar.

    2. No hay problema en decir que las mujeres son mas estudiosas, mas constantes y mas responsables y maduras con 17 años. Por eso, de media, sacan mejores notas en Bachiller y en la PAU. Dices esto y a nadie parece mal.
      Los hombres ¿podemos ser mejores en algo y decirlo? digo en general, de media, no que todos los hombres sean mejores que todas las mujeres en algo. Por supuesto que no, ni al revés tampoco

    Comentar

    Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

    *