“Échele usted microbios a la Feria”

La frase: “Échele usted microbios a la Feria de Albacete”, atribuida al abogado y poeta Matías Gotor, esconde una curiosa historia. Y es que, en sus más de tres siglos de historia, no ha habido epidemia que haya podido con ella. Sin embargo, en 1884, el miedo al cólera acabó por trasladarla de septiembre a noviembre. De hecho, el edificio de la Feria se transformó en improvisado albergue de cuarentena. Más de un centenar de personas estuvieron encerradas durante el tiempo que debería haberse celebrado la festividad. Los albaceteños se acercaban a ver a los aislados, a través del enrejado, como si el zoo hubiese recalado en la ciudad.

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Así lo cuenta en su libro “Evocaciones y recuerdos albaceteños”, Alberto Mateos Arcángel, que describe con ironía cómo los recién llegados iban, obligados, desde la estación del tren hasta el edificio de la Feria. Los sospechosos de cólera estuvieron enjaulados hasta el 27 de septiembre. Pero Albacete aún se esperaría a que pasara la sementera y la vendimia.

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El miedo al cólera retrasó la Feria de 1884 a noviembre

La misa en honor de la Virgen de Los Llanos, a quien Albacete debe su Feria, se celebró el 2 de noviembre de 1884 y el día 3 se abrió la Feria. Llovió durante tres días seguidos y la corrida de toros anunciada para el día 6 se celebró el día 9 con El Gallo y Guerrita.

Sin embargo, los peor de todo fue que Albacete no sufrió el cólera ese año. Después de tantas precauciones, la peor de las epidemias llegaría al año siguiente, en 1885, cuando cerca del 5% de la población fue víctima del cólera. Y ese año, sí hubo Feria en septiembre.

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La peor epidemia llegaría en 1885, año en el que también hubo Feria

Recuerda Mateos que aquel lazareto de la Feria de 1884 dio incluso para un copla, que compusieron los propios aislados:

“Lazareto de la Feria

que hospitalidad nos das:

¿Qué delito cometimos

para tanta crueldad?

A la jota, jota

que todos cantamos

los que sin microbios

aquí nos hallamos”.

Y efectivamente los aislados no portaban microbio alguno. El problema llegaría en 1885. Un matrimonio, que venía de tomar unos baños en Archena, traería el inicio de la peor epidemia de cólera del siglo, que mataría en apenas un mes a más de 700 albaceteños.

“Échele usted microbios a la Feria”, que diría don Antonio Gotor.

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