• El emblema del Hospital General y Universitario

    La “paloma del Amarejo”, en fino diseño del hijo del ginecólogo Ismael Piñero, se convirtió en el anagrama del Hospital General y Universitario de Albacete

    El Autor

    Julio Antonio Virseda Rodríguez

    Jefe del Servicio de Urología del Complejo Hospitalario y Universitario de Albacete y profesor titular de la Facultad de Medicina

    Sorprende a veces, en un mundo  tan informado como el nuestro, el frecuente desconocimiento de las pequeñas o grandes circunstancias históricas que nos rodean y que de alguna manera forman parte de nuestra propia vida.

    Amarejo hospital

    Imagen de la paloma del Amarejo de chospab.es

    Me lleva a esta reflexión el hecho habitual de entablar conversación acerca de nuestro emblema del Hospital General y Universitario de Albacete, auténtica “seña de identidad” y apreciar como, sobre todo los más jóvenes, desconocen el porqué de la llamada “paloma del Amarejo”. Lo he escrito en varias ocasiones pero no quisiera dejar la oportunidad de traer el recuerdo, “anecdóticamente histórico”, en el que participé activamente para asentar este anagrama motivo hoy de comentario.

    Es, sin duda, el hecho de que nadie se encuentra tan cerca a las Humanidades como el médico que diariamente se enfrenta en esencia y profundidad a los vaivenes del cuerpo y del alma de los humanos condicionando muchos de sus momentos de reflexión vital.

    Personalmente, hace cerca de 30 años que recalé en Albacete, me sentí profundamente impresionado por la cultura ibérica de la zona así como por sus restos arqueológicos datados en cerca de 2.500 años (Siglos IV-II aC). El paseo otoñal por las hermosas salas de nuestro museo arqueológico me había acercado a un inicial conocimiento de los primeros enclaves de estos pobladores de la llanura en plena Edad del Bronce. Poco tiempo después un imprevisto viaje a Bonete y a Montealegre del Castillo nos llevó junto con los entonces subdirectores del Hospital General (Daniel Romero y Rafael Rodríguez) a visitar el sentamiento ibérico del Amarejo (Bonete).

    Excavaciones

    Nuestras propias impresiones en el amesetado cerrete ibérico nos sedujeron poderosamente recordando como al fin y al cabo el paisaje es sólo un estado del ánimo propio. Restos de cerámica visible a flor de tierra como elementos residuales de las excavaciones recientes efectuadas sobre las antiguas viviendas, horno de terracotas y dos más para la fabricación de la cerveza, almacén de cerámica y de grano, molino, silo y lo más interesante: el antiguo pozo votivo donde se arrojaron, durante un tiempo inmemorial, parte de las ofrendas dedicadas al dios o a la diosa local.

    No se podía pedir más entre la suave brisa del atardecer en un marco decorado de finos arbustos y matojos de profundo y penetrante olor. En la lejanía algunos bosques residuales de pinos y encinas con la proximidad del agua al poblado aseguraban la supervivencia de sus antiguos moradores permitiéndoles una ruda economía en el cultivo de los cereales, los frutales, la ganadería y la caza así como una interesante industria cerámica y metalúrgica facilitando el comercio con otras poblaciones cercanas y por lo tanto una relativa prosperidad de los antiguos bastetanos del sureste de la Península Ibérica. Aún quedan mis recuerdos emotivos y nostálgicos cuando lo visito periódicamente con las gentes de fina sensibilidad.

    Localización

    Supimos más tarde y en lecturas sucesivas que el poblado ibérico del Amarejo está situado en una zona entre la submeseta sur y el camino inmemorial hacia la costa levantina a pié de una de las más antiguas vías de comunicación peninsular: la vía Heraclea, antecesora de la vía Augusta romana,  que unía, a través de los llanos de Almansa, la costa valenciana (Sagunto) con el sudeste de la meseta y la cuenca occidental hacia las zonas mineras de Cástulo (Linares) y Cádiz, camino de penetración de las ideas y las costumbre de la época.

    El cerro del Amarejo fue excavado inicialmente por el investigador francés Pierre París en 1898 a instancias de Don Pascual Serrano, maestro de Bonete, conocedor de los frecuentes hallazgos encontrados al realizar las faenas agrícolas en la zona. Una vez más se ponía de manifiesto la gran labor cultural desarrollada durante siglos, calladamente, por los maestros de escuela desperdigados por los pueblos de la geografía rural.

    En este sentido una de las piezas cerámicas más valiosas encontradas en las excavaciones del poblado fue una vasija ornitiforme en forma de paloma o askos dotado de un embudo de relleno (el único resto fragmentado) y de un pico vertedor en forma de orificio rectangular situado encima de la cabeza. El terminado es de gran calidad. Pintada de color rojo vinoso con líneas incisas en el cuerpo, estampillas en cuello y cabeza simulando los ojos del ave. El diseño es de gran perfección desde el punto de vista técnico con una gran belleza plástica, fechadas en los últimos años del siglo III aC en opinión del más reciente excavador de la zona, Santiago Broncano.

    Aquí se encontró el amarejo. Fotografía: chospab.es

    La pieza tiene una altura de 11,2 cm y una longitud de 19 cm (Rubí Sanz). La coloración “achocolatada” que exhibe el ejemplar del Museo Arqueológico de Albacete puede deberse al incendio violento y destrucción bélica del poblado. Su uso es posible que fuera como vaso de libaciones cuando en las ceremonias religiosas se derramaba el vino o la cerveza en honor de los dioses locales. El orificio en el centro del cuerpo sobre el que se pondría el pulgar del ofrendante permitiría a voluntad la salida del líquido. Este vaso de libaciones imita a los modelos púnicos así como la asociación de figura animal y rosetas de adorno se vincula a la diosa de la fertilidad tanto humana como de la tierra.

    Manuel Atiénzar

    A la vuelta de nuestro pequeño viaje a Bonete y a Montealegre así como por el pasado de los siglos decidimos reproducir artesanalmente la citada cerámica, participando entusiásticamente nuestro patólogo del Hospital General y estupendo ceramista Manuel Atiénzar para constituir el regalo que desde entonces hacemos a nuestros visitantes y conferenciantes en el HGA como recuerdo emotivo de esta ancestral tierra y de su cultura más primigenia.

    Poco tiempo después la “paloma del Amarejo”, en fino diseño del hijo del ginecólogo Ismael Piñero, se convirtió en el anagrama del Hospital General y Universitario de Albacete.

    En la actualidad, después de los años y avatares pasados, vemos con satisfacción no exenta de un moderado orgullo, como entre todos pudimos contribuir en los primeros años de rodaje del Hospital General a establecer unas señas de identidad que permanecerán cuando de una forma o de otra nos hayamos marchado.