• El orden importa, y más en trabajos científicos

    El Autor

    Alberto Nájera López

    Profesor de Radiología y Medicina Física en la Facultad de Medicina de Albacete. Autor del blog radiandando.es

    No voy a hablar de la habitación de mis hijos, ni de mi salón… sino del orden de autoría en trabajos científicos. Hace unas semanas, a través de Twitter, compartí una serie de tuits, lo que se llama “un hilo”, en los que explicaba el arduo proceso para publicar un artículo científico: 

    https://twitter.com/najera2000/status/1034585986267787264?ref_src=twsrc%5Etfw

    Hoy vengo a hablar de las normas de autoría para los trabajos científicos. Sí, en Ciencia todo lo tenemos bastante organizado, estructurado y normalizado. No, no vengo a hablar del feudalismo científico que se ha implantado en muchos grupos de investigación. Hay cientos de artículos en la red sobre este tema, sus connotaciones, peligros y miserias. Lejos deberían estar aquellos tiempos en los que el “catedrático” de turno debía firmar en el último lugar sí o sí, o peor, en el primero o ser autor de correspondencia porque lo dice él o ella. Ahora veremos qué es todo eso.  

    El listado de autores, y su orden, debe recoger fidedignamente las contribuciones de cada uno de los miembros

    Y es que aparecer como autor en un artículo científico no es algo gratuito, ni una recompensa o no debería serlo. Por el contrario, el listado de autores, y su orden, debe recoger fidedignamente las contribuciones de cada uno de los miembros del equipo al trabajo final. Y en este reconocimiento, el orden es sumamente importante.

    Que tire la primera piedra quien no haya aparecido en un artículo científico con una aportación prácticamente irrelevante o inexistente. No seré yo. Es algo que suele ocurrir en grupos en los que más o menos todo el mundo va aportando al trabajo de los demás, un trabajo de equipo, de laboratorio, en el que reina la confianza y el buen rollo. Insisto, no vengo a hablar de imposiciones de unos u otros…  

    trabajos científicos.
    Imagen de archivo.

    Para aparecer como autor, existen numerosas recomendaciones publicadas, cómo no, en revistas científicas. Por ejemplo la National Academy of Sciences indica que “se espera que cada autor haya hecho contribuciones sustanciales a la concepción o diseño de la obra; o la adquisición, análisis o interpretación de datos; o la creación de nuevo software utilizado en el trabajo; o haber redactado el trabajo o revisado sustancialmente”. Además, deberán haber aprobado el manuscrito y aceptado ser responsable de sus contribuciones e, incluso, de aquellas en las que no estuvo personalmente involucrado. 

    Se recomienda que los autores eviten la inclusión de ciertos “autores fantasma” cuyas aportaciones son inexistentes o escasas, indicando que esos casos, deberán ir en el apartado de “agradecimientos”. 

    Se espera que el primer autor sea la persona que ha desarrollado el trabajo en mayor medida

    El siguiente aspecto importante es el orden en el que aparecerán los autores. Se espera que el primer autor sea la persona que ha desarrollado el trabajo en mayor medida. Por ejemplo, en un artículo fruto o enmarcado en una tesis doctoral, lo lógico es que el doctorando sea el primer autor. Si hubiera dos o más autores cuya contribución es similar y ambos debieran ir en primer lugar, las revistas tienen una fórmula muy extendida que es, simplemente, decirlo. Para ello se incluye un “asterisco” en cada autor y, al pie de página, se incluye el texto “These authors contributed equally” y arreglado. No permiten que esta fórmula, en la portada, abarque más de tres autores, por lo que, si fuera necesario, se debe incluir en el trabajo un texto indicándolo y argumentando, explicando la contribución de cada cual. 

    El último puesto de firma también será un lugar importante, pues corresponderá al coordinador

    El último puesto de firma también será un lugar importante, pues corresponderá al coordinador del trabajo, que lo habrá dirigido, sea autor de la idea y, lógicamente, haya estado involucrado en todo el proceso de forma activa. 

    Para establecer el orden del resto de autores, lo más recomendable es que, incluso algunas revistas piden por escrito, redactar una tabla de contribuciones, en la que evaluar objetivamente la aportación de cada uno a la concepción, desarrollo, análisis, redacción, etc. Y así, cuando haya discrepancias, se resuelven como sabemos hacerlo los científicos, con pruebas objetivas.

    El “autor de correspondencia” será el encargado de enviar el artículo a la revista y lidiar con el editor y con los revisores

    Otro autor que merece una mención especial es el “autor de correspondencia” o “corresponding author”. Su labor será importante pues será el encargado de enviar el artículo a la revista, lidiar con el editor y con los revisores. Además, figurará así en el artículo final y, cualquiera que tenga una pregunta sobre el trabajo, deberá acudir a ese autor y no al resto. Es por esto por lo que el corresponding author debe conocer bien el trabajo, dominar los análisis de los datos, tener acceso a éstos y haber estado involucrado activamente en el desarrollo del trabajo. No se trata de una figura aleatoria o que deba desempeñar el autor de mayor antigüedad ni nada parecido. Es posible que el más indicado sea el primer autor, el último o cualquier otro que, como es lógico y, para empezar, cumpla con las exigencias anteriormente indicadas. Si no, apaga y vámonos. 



    El orden de los autores
    da mucha información

    Con todo esto, la lectura del orden de los autores (primero, segundo con o sin asterisco, tercero, cuarto, etc., último y corresponding author) da mucha información sobre el desarrollo del trabajo y, por tanto, reconoce el esfuerzo realizado en su elaboración y no debe ser fruto de la imposición o decisión de nadie, ni de una votación, sino del consenso de todos los autores consecuencia del análisis objetivo de las contribuciones al mismo.  

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