• El talón de Aquiles del reconocimiento médico

    El Autor

    María Dolores Masiá Mondéjar

    Responsable del Servicio de Cardiología Deportiva del Hospital IMED Levante/Elche

    En el congreso Nacional de Muerte Súbita celebrado en Madrid todos los profesionales estábamos de acuerdo en que la inclusión del electrocardiograma como herramienta diagnóstica en el estudio del deportista aumentaba las probabilidades de detectar un problema cardiológico que podría desencadenar una muerte súbita, con lo cual, definíamos que el reconocimiento básico del deportista joven debía incluir lo siguiente (en los veteranos habría que aclarar más cosas): historia clínica completa (incluyendo antecedentes familiares), exploración física y electrocardiograma interpretado por un experto. Viendo la importancia y las consecuencias que implica todo esto he querido hacer algunas reflexiones:  

    ¿Quién decide actualmente que el deportista deba pasar un reconocimiento previo para su aptitud? 

    Actualmente en su mayor parte depende de las federaciones, siendo estas las que deciden qué pruebas exigen y cada cuánto tiempo. En la Ley del Deporte de 2013 se especifica que la Agencia Española de la Protección de la Salud en el Deporte determinará, progresivamente, la obligación de un reconocimiento previo a la expedición de la licencia federativa, pero a día de hoy el solicitar el certificado de aptitud depende de cada federación en concreto.   

    Por otro lado, algunos eventos deportivos, sobre todo carreras de larga distancia, solicitan a sus participantes un certificado médico de aptitud deportiva. Aquí encuentras opiniones de todo tipo, deportistas que lo consideran importante y otros deportistas (que os aseguro que no son pocos) que antes de que les valores te explican que ellos prefieren morirse en una montaña antes de que les dejes sin deporte, e incluso te insinúan que en tal caso no te van a denunciar. Aprovechando la oportunidad que se me concede de expresar mi punto de vista me gustaría aclarar dos cosas: 

    • Primera: por causas naturales uno no elige ni dónde ni cuándo ni cómo morirse y eso incluye a los deportistas evidentemente. Así que esta frase que me repiten carece de sentido. 
    • Segunda: no pretendemos nunca dejar a un deportista sin competir (al menos yo), pero la medicina en ocasiones no es nada sencilla, por lo que precisamos de estudios complementarios para mayor seguridad y aun así a veces dudamos. El tener ciertas patologías aumenta el riesgo de muerte súbita, pero esto no significa que te vaya a ocurrir sí o sí, significa que tienes más probabilidades, ocasionando algunas veces decisiones muy difíciles de tomar. No todo sale en los libros ni en las guías.  

    Por último, y hablando de algo más coherente, son los propios deportistas los que también se lo autoexigen y en ocasiones consultan para ello. Este último punto me parece bastante lógico, puesto que es su propia salud, y de hecho me llama la atención que muchos deportistas y padres de deportistas lo consideren importante (o así me lo expresan en la consulta) y no se lo hayan hecho antes de que alguien les haya obligado.  

    Conociendo los deportistas y los padres de los deportistas que el reconocimiento es importante ¿por qué no se lo hacen? 

    Desde mi punto de vista y según lo que hablo con ellos es que nadie se imagina (incluida yo misma) que vaya a tener una muerte súbita nunca en la vida. De hecho, en mi servicio, sabemos que cuando ocurre uno de estos eventos fatales por la zona es posible que aumenten el número de deportistas que quieren ser valorados, secundario al miedo que produce el ver que un deportista sano ha presentado una muerte súbita. De lo que no tengo la menor duda es que por supuesto es por confianza, porque ningunos padres dejarían sin un electrocardiograma a su hijo sabiendo que se puede prevenir un posible evento fatal. Otra parte menos importante es la económica, si fuese gratis o corriese el gasto a cargo de las federaciones seguramente se lo harían más, y esto me lleva a la siguiente pregunta: 

    ¿Quién debe pagar estos reconocimientos?

    En este punto me meto en una camisa de once varas, pero dado que estos reconocimientos van a depender de empresas privadas me parece importante comentarlo. Lo que está claro son dos cosas, que a día de hoy parece inviable que los miles de deportistas sean valorados en la Seguridad Social (puesto que saturarían los servicios médicos de personas presuntamente sanas) y que hay alguien tiene que asumir el gasto. El electrocardiograma en sí no es que sea muy caro (aunque ojo, hay que tener el equipo), pero el saber interpretarlo conlleva unos conocimientos, una responsabilidad y un equipo (normalmente enfermera y médico). Muchos seguro que piensan que debería correr a cargo de las federaciones, pero al final una licencia tiene un precio estipulado que debe incluir más cosas (como por ejemplo un seguro médico en caso de accidente…) y supongo que dependiendo del deporte esas federaciones cuentan con un poder adquisitivo mayor o menor. En definitiva, aunque yo no entre es algo que se debe tener en cuenta: si exiges un certificado alguien debe encargarse de pagar el servicio y esto supone una limitación.  

    Valorar a deportistas no es tan sencillo como la gente se piensa

    ¿Hay alguna norma que regule quiénes deben ser los profesionales que se encarguen de firmar el certificado? 

    No, salvo que sea un profesional médico, sin que a día de hoy se exija una formación específica en la interpretación del electrocardiograma del deportista. Normalmente suelen ser o bien Médicos de Familia, Médicos del Deporte o Cardiólogos. Desde mi humilde opinión valorar a deportistas no es tan sencillo como la gente se piensa, puesto que a pesar de que la mayoría son sanos (y menos mal) las adaptaciones del corazón al deporte en ocasiones son difíciles de diferenciar de ciertas patologías.  

    ¿Y el no estar formado en interpretar el electrocardiograma del deportista qué consecuencias tiene? 

    Normalmente suele conllevar un número mayor de falsos positivos (gente que parece que tiene un problema pero realmente no lo presenta) de los que ya de por sí tiene alguien especialista en su interpretación. Esto se traduce en una provocación de ansiedad en el deportista, normalmente una restricción a la práctica de ejercicio (aunque momentánea) y una serie de pruebas complementarias que pueden ser innecesarias. De igual manera quizás sean consecuencias asumibles pero que creo que es importante comentarlas.  

    ¿Y si no me quieren firmar el apto porque han observado que tengo un posible problema qué hago? 

    Supuestamente el profesional que te ha valorado te recomendará los pasos a seguir, pero ya así adelantando los posibles pensamientos de muchos os comento que no siempre será una prueba de esfuerzo. Aquí de nuevo se presenta el problema económico. Evidentemente quieren ser valorados cuanto antes, pero por el hecho de ser deportista y tener una carrera o partido importantísimo lo más probable (y justo) es que no se salten la lista de espera en la Seguridad Social y tengas que seguir la cadena del resto de la población o bien consultar con un servicio privado si no quieres esperar la demora correspondiente.  

    Los deportistas deben saber que los certificados de aptitud no son un seguro de vida 

    En definitiva, creo que he contado una realidad sobre los reconocimientos. Desde mi opinión, los deportistas deben saber que los certificados de aptitud no son un seguro de vida (aunque dan seguridad), creo que nunca se debe infravalorar el estudio de los deportistas por pensar que son personas sanas, creo que es muy importante que los profesionales que los valoren estén formados en ello y además creo que quizás hoy en día no estamos preparados para asumir que los miles y miles de deportistas sean estudiados sin que se asuma un número no despreciable de falsos positivos en el caso de que todas las federaciones exigiesen el certificado.

    Me alegra saber que cada vez hay más personas que practican deporte

    Por otro lado, no he podido ni he querido evitar el tema económico puesto que a día de hoy creo que es una realidad que provoca una gran limitación. De igual manera, mi impresión es que vamos por el camino correcto, me alegra saber que cada vez hay más personas que practican deporte y esa es, sin duda, la mayor medida de prevención para la salud.  

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