• Baja la inmunidad en la población de Castilla-La Mancha

    El Estudio Nacional de Seroprevalencia ENE-COVID concluye que un 5% de la población española tiene anticuerpos, porcentaje que en Castilla-La Mancha, aunque superior a la media, ha bajado en la tercera oleada del estudio. Así, en Albacete llega al 10,8%; en Cuenca al 11,4%; en Ciudad Real al 9,1%; en Guadalajara al 9,8% y en Toledo al 8,6%

    • Albacete: ha pasado del 11,7% de la primera oleada al 10,8% de la tercera.
    • Ciudad Real: De 10,2 a 9,1%.
    • Cuenca: de 13,2% a 11,4%.
    • Toledo: de 8,9% a 8,6%.
    • Guadalajara: de 10,4% a 9,8%.
    ENE-COVID tercera oleada

    Las cifras confirman que no hay posibilidad alcanzar inmunidad de rebaño a corto plazo

    Este porcentaje apenas ha variado en las tres oleadas de las que consta el mismo: en la primera se estimó en un 5% y en la segunda y tercera ha sido del 5,2%, resultados que confirman que, pese al gran impacto de la pandemia en España, estas cifras no son altas, lo que descarta a corto plazo la inmunidad de grupo.

    La presentación de los resultados finales coincide con la publicación hoy de un artículo científico en la revista ‘The Lancet’, publicación reconocida como una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo y la segunda con mayor impacto en el campo de la Medicina.

    Una de las cuestiones analizadas en el estudio, realizado a lo largo de dos meses, es la evolución de los anticuerpos, que era uno de los objetivos. Se ha observado una tasa global de seroconversión (personas que no tenían anticuerpos en la primera oleada y que los han desarrollado a lo largo del estudio al tener contacto con el virus) del 0,9% entre la ronda 1 y la ronda 2, un porcentaje algo menor (0,7%) entre la ronda 2 y la ronda 3.

    Pérdida de anticuerpos

    Estas cifras reflejan la baja aparición de nuevas infecciones tras el confinamiento. Por otra parte, también se ha observado seronegativización, es decir, ausencia de anticuerpos IgG detectables en personas que los tenían previamente, siendo globalmente de un 7,1% entre la ronda 1 y la ronda 2, y de aproximadamente un 14% al analizar todo el periodo del estudio, aunque este último dato requiere confirmación.

    La “pérdida” de los anticuerpos fue más frecuente en personas que no habían tenido ningún síntoma (11,0% entre las rondas 1 y 2, con información más precisa) y mucho menos frecuente en los participantes con una PCR positiva (0,5%) y en aquellos que describieron pérdida súbita del olfato o del gusto (2,6%).

    Movilidad

    Mientras el porcentaje de sintomáticos ha disminuido sustancialmente entre la primera y la segunda ronda, se ha observado un leve incremento en la última ronda, lo cual podría ser fruto de la mayor movilidad de la población tras el periodo de confinamiento. Es posible que un porcentaje de estos pacientes puedan ser casos de COVID-19 en fase precoz de la enfermedad. El seguimiento de los participantes podrá permitir responder a estas cuestiones.

    Los autores del artículo de ‘The Lancet’ consideran que los resultados obtenidos en España, un país con una onda epidémica intensa en el que las cifras de seroprevalencia son bajas, reflejan la dificultad de obtener una inmunidad de rebaño a corto plazo. En este sentido, el comentario que acompaña al artículo de “The Lancet” a cargo de investigadores de centros de referencia en Ginebra (Drs Isabella Eckerle & Dr. Benjamin Meyer) señala que “sería poco ético someter a la población y al sistema sanitario a una mayor presión para conseguir esta inmunidad de grupo”.

    Asintomáticos

    En definitiva, estos resultados, junto a la presencia de un porcentaje sustancial de infecciones asintomáticas, refuerzan la necesidad de mantener las recomendaciones de salud pública de distanciamiento social, uso de mascarillas y lavado de manos.

    Algunas provincias se sitúan en un 2-3%, mientras que otras superan al 10%, registrándose los porcentajes más altos en la zona centro de la península. El porcentaje también es mayor en los núcleos de población con más de 100.000 habitantes en comparación con municipios con menor población (6% y 4%, respectivamente). No se observan diferencias entre hombres y mujeres y, en cuanto a la edad, la prevalencia de anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 es ligeramente menor en niños y adolescentes (alrededor del 3,5%), con escasas variaciones en adultos.

    Personal sanitario

    El artículo publicado en ‘The Lancet’ destaca además la prevalencia más elevada de anticuerpos en personal sanitario (10%) y entre trabajadores de residencias y centros sociosanitarios (7,7%). En la presentación de resultados finales del estudio se ha confirmado que entre el 74% y el 89% de los participantes que referían haber tenido una PCR positiva al menos dos semanas antes del estudio se detectan anticuerpos IgG contra el coronavirus.

    Entre las personas que refieren haber presentado síntomas compatibles con la enfermedad, la seroprevalencia aumenta con el número de síntomas y es particularmente alta en las personas que refieren pérdida súbita del olfato y/o del gusto (40%-41%). Finalmente, se confirma que en torno a un 2,5% y un 2,8% de los participantes que no refieren ningún síntoma presentaron anticuerpos IgG, lo que refuerza la existencia de infecciones asintomáticas.

    Lassus - Asociación de Ayuda contra el síndrome depresivo

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