• Las 450 heroínas que protegen al personal sanitario

    Esta es la historia de cómo una funcionaria movilizó y coordinó a más 450 mujeres para proteger al personal sanitario de Albacete bajo las siglas de EPIS Solidarios. Esta organización nació cuando el sistema sanitario llegó al colapso. El personal sanitario «apagaba un fuego detrás de otro sin manguera». Pero cada una de estas mujeres cogieron hilo y máquina de coser y, confinadas desde sus casas, dieron forma a miles de gorros, batas, calzas y mascarillas. Y aunque esta historia se cuente en pasado, aún hoy, protege a una sanidad pública que sigue demandando ayuda.

    EPIS Solidarios
    Feli, voluntaria de 92 años de EPIS Solidarios.

    La iniciativa altruista EPIS Solidarios ha repartido más de 147.000 elementos de protección

    Fue Ana Montero, una trabajadora social que trabajaba temporalmente en el Hospital Perpetuo Socorro, quien se dio cuenta de que faltaba material de protección y sobraban manos dispuestas a ayudar de forma voluntaria, pero hacía falta coordinación. Ella se convirtió en el nexo entre quienes necesitaban ayuda y quienes querían prestarla.

    De la noche a la mañana, Ana Montero organizó a su ejército agrupándolo en equipos. Así, en Albacete estaban Aguja Solidaria, Gorros y Calzas Solidarios, Batas Solidarias y Mascarillas Solidarias. A estos cuatro grupos, se sumaron la Unión de Puntadas Solidarias, de Aguas Nuevas y Santa Ana, la Asociación de Mujeres San Blas de Balazote, las Costureras de Ayora y el Voluntariado de Tarazona de La Mancha. Siete equipos que, bajo las siglas de EPIS Solidarios, y con un sinfín de apoyos, desde Los Bomberos de Alicante hasta la Guardia Civil, la Escuela de Ingenieros Industriales de Albacete, la Peña Andrés Iniesta, la óptica La Mirilla o el Club de Natación de La Roda y Protección Civil, trabajaron sin descanso desde el confinamiento y aún hoy lo siguen haciendo.

    En dos meses, EPIS Solidarios ha repartido 147.000 elementos de protección canalizando la ayuda de estas 450 mujeres y donaciones que se orientaban directamente al pago de las facturas del material. De esta manera, no había ni cuenta bancaria. Quien quería ayudar, pagaba la tela de las batas o los cordones de las mascarillas.

    Cada una desde su casa, sin conocerse ni tener la oportunidad de reunirse, encontró en la monotonía del confinamiento un motivo para madrugar y trabajar sin descanso. De hecho, EPIS Solidarios ha protegido a los hospitales de la provincia, a las ambulancias, a los centros de salud e incluso a la prisión.

    Albacostura

    Ahora, estas mujeres, que han cosido gratis, se transformarán en Albacostura, una cooperativa que les permitirá trabajar y afrontar la crisis económica que ya acompaña a la sanitaria.

    Hemeroteca:

    La solidaridad rescata de nuevo a Urgencias

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