• Un ángel de la guarda entre la medicina y la policía

    Almansa tiene un jefe de Policía Local excepcional, ya que Federico Gómez Sáez aúna los conocimientos de un médico, doctor en Microbiología y forense, con los propios de un agente con cerca de tres décadas de experiencia. De hecho, a sus 61 años, asegura que no hay crimen perfecto porque «el cadáver te lo explica todo». Es esta doble visión, la de médico y policía local, la que le lleva a advertir que tiene una honda preocupación desde el mes de marzo que le lleva a pedir encarecidamente que no se baje la guardia porque el coronavirus sigue ahí.

    Federico Gómez médico policía
    El médico Federico Gómez, en su despacho de la Policía Local.

    Federico Gómez, el jefe de la Policía Local de Almansa, es médico forense doctorado en Microbiología

    También es voluntario de Cruz Roja y Protección Civil

    Hoy, Federico Gómez es un jefe de la Policía Local como habrá pocos. Almansa cuenta con un ángel de la guarda capaz de reanimar una parada cardiaca; atender un parto o resolver un crimen. Y es que una trayectoria de esfuerzo y estudio llevaron a un médico, doctor en Microbiología y forense, a aprobar la oposición de jefe de la Policía Local.

    El médico Federico Gómez Sáez llegó a la Policía Local con más de 200 autopsias en su haber. Después de un lustro como forense interino, estaba acostumbrado a trabajar sin horarios; a enfrentarse a escenarios «que a nadie le gustaría ver» y a tratar con las familias en las circunstancias más duras, como es la pérdida de un ser querido.

    Albaceteño de la calle Torres Quevedo y alumno brillante, Federico Gómez se fue a Murcia a estudiar Medicina, donde acabaría haciendo la tesis sobre parásitos en el Departamento de Microbiología. Su primera opción era quedarse en la facultad como profesor, pero tuvo que hacer el servicio militar y, cuando regresó, 18 meses después, ya no había hueco para él en la Universidad.

    Así, después de hacer la mili en sanidad militar, en Granada, opositó al Ministerio de Justicia para una plaza de forense, lo que le llevó a pasar cinco años de interino, entre Almansa y Hellín, recorriéndose los cementerios de media provincia, ya que entonces las autopsias se hacían en los camposantos de los pueblos.

    Forense las 24 horas del día

    Durante aquellos años, practicó más de 200 autopsias, determinando la causa, la hora de la muerte y si había indicios de homicidio, suicidio o accidente. Podía acabar un sábado a las cinco de la madrugada en Almansa y retomar la jornada el domingo en Hellín. Vivió la época del sida en cementerios donde le tenían que poner ladrillos para llegar a la mesa de trabajo. Eran años en lo que los forenses, sin móviles, tenían que estar siempre localizados.

    Y mientras vivía aquella etapa frenética de su vida, Federico Gómez vio que el Ayuntamiento de Almansa convocaba la plaza de jefe de la Policía Local, para la que pedían un licenciado superior. Se presentó, aprobó y hoy suma cerca de tres décadas en un puesto del que, si bien se podría jubilar, no se marchará a corto plazo.

    Entre la vida y la muerte

    Padre de una enfermera y podóloga y sobrino de Carmina Sáez, matrona que trajo al mundo a medio Albacete, el médico y policía Federico Gómez ha trabajado siempre entre la vida y la muerte, testigo de circunstancias «que te hunden o te hacen crecer». Él sigue creciendo, como le ocurre cuando ve a su vecina, hoy adolescente, a la que sacó de una parada cardiaca cuando tenía tres años.

    Almansa cuenta con un médico y un policía local que, además, es voluntario en Cruz Roja y Protección Civil. Un ángel de la guarda que esta Navidad velará para que la responsabilidad gane una batalla, la del coronavirus, que se gestó por estas fechas y aún hoy dista de terminar.

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    Forenses, más allá de los mitos

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