• Festejos taurinos sin anestesia

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    Imagen cedida por el doctor González Masegosa.

    Los festejos taurinos están desprotegidos si no cuentan con un anestesista y un cirujano cualificado. Así lo afirma el presidente de la Sociedad de Cirugía Taurina, el albaceteño Pascual Gozález Masegosa, quien considera que la normativa regional al respecto está coja. El cirujano jefe de la Plaza de Toros de Albacete -que ostenta esta responsabilidad desde hace 25 años- añora los tiempos en los que equipos especializados del Hospital General garantizaban la atención sanitaria tanto en los encierros como en las corridas de toros. 

    En 1985 hubo una desgracia en Molinicos. Una chica que estaba sentada tranquilamente en la puerta de su casa murió de una cornada. Aquel trágico suceso marcó un antes y un después. El entonces presidente de la Diputación, Juan Francisco Fernández, se puso en contacto con un grupo de médicos del Hospital General para formar equipos que velaran por la atención sanitaria en los festejos populares.

    Recuerda el doctor Pascual González Masegosa que entonces, a mediados de los ochenta, se reunieron una treintena de profesionales, entre anestesistas, cirujanos y enfermeros. Se fueron turnando de tal manera que ningún festejo quedaba desprotegido. En cualquiera de las circunstancias, había un equipo preparado para reaccionar ante un traumatismo craneoencefálico o una cornada.

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    Imagen cedida por el doctor González Masegosa

    Sin embargo, en el año 2000 llegaron las transferencias sanitarias y con ellas la ruptura del acuerdo entre la Diputación Provincial y el equipo del Hospital General. Ahora son los ayuntamientos los que contratan a los médicos y enfermeros de acuerdo con el reglamento regional de festejos populares.

    Teniendo en cuenta que en España no hay dos reglamentos iguales para festejos taurinos, Castilla-La Mancha se encuentra con que es imprescindible la presencia de un cirujano o un traumatólogo como jefe del equipo. Sin embargo, la clave está en que el anestesista no es obligatorio a no ser que el toro supere los 36 meses o tenga los cuernos sin despuntar. Premisa, esta última, que el doctor Masegosa considera «absurda». En su opinión, el equipo obligatorio donde haya un toro debe estar formado por un cirujano, un ayudante médico, un anestesista y un ATS. Y es que un becerro pequeño puede provocar un traumatismo craneoncefálico ante el cual sólo un anestesista podría salvar la vida de la víctima.

    Es más, el doctor González Masegosa defiende que en los festejos taurinos haya profesionales con conocimientos de Cirugía Taurina, de ahí que se haya propuesto, como presidente de la Sociedad, encontrar la fórmula para formarlos, para obtener una cualificación. Y es que para actuar contra las consecuencias de una cornada marca la diferencia haber estado antes en un quirófano, conocer las trayectorias y los métodos de quienes, como Pascual González Masegosa, llevan décadas enfrentándose a ellas.

    Un momento de la parte teórica de la jornada. Fotografía: Cristina Torres

    Imagen de archivo del doctor Pascual González Masegosa. Fotografía: Cristina Torres