• Homeopatía y mentiras impunes

    El Autor

    Dr Francisco Sánchez

    Profesor e Investigador en Genética Médica

    Estimado lector, he decidido escribir este documento tras la vivencia hace unas pocas semanas de un hecho insólito para mí, cuando un grupo de cinco personas defensoras a ultranza de la homeopatía, como herramienta terapéutica, intervino en una charla desarrollada en el Ciclo de ‘Abriendo Mentes’, en la que se trataba de informar a los asistentes de la multitud de productos, poco saludables, que se pueden comprar en una oficina de farmacia, incluidos algunos medicamentos (‘De venta en farmacias: una denuncia del negocio de la salud desde dentro’, Felipe y Raúl de la Fuente).

    He visto cómo un grupo de cinco personas defensoras a ultranza de la homeopatía intervino en una charla del Ciclo de ‘Abriendo Mentes’

    A día de hoy no hay evidencias de que la homeopatía sea mejor que un placebo

    Soy muy consciente que corro el riesgo, casi asegurado, que seguidores de esta pseudoterapia me increpen, como poco, aunque visto lo sucedido en la charla, no dudo que pueda llegar a más.

    Estas personas defendían una falsa terapia como si estuviera demostrada científicamente, al nivel de la mayoría de los medicamentos que han pasado por ensayos clínicos internacionales, y que han sido aprobados por las agencias de regulación. A día de hoy, la comunidad científica no ha encontrado ninguna evidencia que demuestre que la homeopatía, tras el estudio de metaanálisis de números trabajos, sea mejor que tomar un placebo.

    Hace 200 años

    La homeopatía fue inventada hace 200 años en Alemania. Le recuerdo que se basa en dar al paciente unas bolitas de azúcar con agua, que parece ser que alguna vez estuvo en contacto con unas moléculas (malas hierbas, agua del Amazonas, humo de cigarro, agujero negro, etc), pero que es imposible detectar en el compuesto que te venden (si se le elimina el rótulo al bote, es imposible saber con ninguna técnica físico-química de qué estamos hablando), aunque para ellos las moléculas de agua tienen memoria, eso nos deja más tranquilos.

    Para ellos se basa en un paradigma muy diferente al de los fármacos tradicionales. Debido a ese nuevo paradigma, dicen que los ensayos clínicos no pueden demostrar la eficacia de estas bolitas. No creo que sea necesario ser muy inteligente para comprender que si en estudio con miles de pacientes, a un grupo les damos un fármaco X, y a otro grupo les damos homeopatía, y solo se observa respuesta en pacientes del primer grupo, está claro que la homeopatía no funciona, aunque se base en un nuevo paradigma.

    ‘Crónica de una sociedad intoxicada’

    Le recomiendo la lectura del reciente libro publicado por el Dr Joan Ramón Laporte, ‘Crónica de una sociedad intoxicada’, para darse cuenta de la principal razón del éxito que ha tenido la homeopatía en las últimas décadas, y que parece que ya está reduciéndose. Recientemente se ha informado que, en la cuna de la homeopatía, Alemania (muy serios y rigurosos estos alemanes), el ministro de sanidad germano ha anunciado que dejan de “creer” en la homeopatía. También lo han hecho Reino Unido y Francia, entre otros países europeos.

    “Deme una pastilla, buena, agradable, y barata, que yo seguiré haciendo las barbaridades con mi cuerpo que se me antoje”

    ¿Y por qué este éxito en algo que no funciona? En mi modesta opinión creo que se debe a que el cerebro de los humanos ha sido hipnotizado por interés, desde hace décadas, con la idea de que la farmacia y la medicina oficial lo pueden todo, lo saben todo, y todo lo que desarrollan funciona. “Deme una pastilla, buena, agradable, y barata, que yo seguiré haciendo las barbaridades con mi cuerpo que se me antoje”.

    Un gran engaño

    El defensor mas alterado de los allí presentes, médico, llegó a emplear el libro que le he recomendado anteriormente, para apoyar la eficacia de la homeopatía. Este médico no se ha leído bien el libro, y no conoce al autor, porque Joan Ramón Laporte piensa que la homeopatía es un gran engaño, una pseudo-religión (puede buscar numerosos videos en la red). Utilizar este libro, en el que se denuncian cosas muy graves de la medicina y farmacia oficial (el cerebro de algunos narcisistas no tiene escrúpulos para perjudicar a miles de pacientes, si con eso se obtienen enormes beneficios económicos) para decir que su invento es eficaz, es una estrategia muy infantil.

    Efecto placebo

    Como la medicina oficial no cura muchas dolencias a muchos pacientes, y además les ocasiona a veces importantes efectos adversos, estos pacientes desesperados acuden a la homeopatía, a la imposición de manos, al Santuario de Cortes, o como hacían los fenicios y muchos otros, que sacrificaban al primogénito. Eso se llama efecto placebo, un verdadero paradigma del cerebro humano. Me pregunto cómo tratarán las enfermedades genéticas, metiéndoles agua que estuvo en contacto alguna vez con el gen mutado??. Lo similar cura, no?.

    Desde hace unos 50.000 años, “año arriba o abajo, no hay que pillarse los dedos”, se produce una revolución cognitiva en el cerebro de los humanos, y comenzamos a ser conscientes del pasado, del futuro, de la muerte asegurada, y el cerebro humano comienza a tener miedo. Se inicia el invento de los dioses para explicarlo todo, lo bueno y lo malo. Y en ese momento algunos pocos humanos, con un cerebro algo “diferente”, comienzan a decir que son descendientes de un dios, que hablan con los dioses, y comienza la manipulación cerebral de la mayoría de sus congéneres. Y desde entonces, todo sigue igual, bueno, algo mejor desde 1859, y Darwin.

    Mercurio en rituales

    Leo asombrado (cada día menos) que en Murcia, un Lama, sometía psicológicamente a sus adeptos y les castigaba. Utilizaba mercurio en los rituales, les forzaba a consumir sustancias que previamente habían sido sumergidas en mercurio para “nublarles la conciencia”, los adeptos debían tener “obediencia total”, les sometía a 48 horas de ayuno, dormir en el suelo, etc. ¿Qué hay en el cerebro de este “narcisista psicópata?, ¿y en el de los adeptos?. Sorprendente que un cerebro humano pueda crear el David de Miguel Angel, y otro cerebro humano puede someterse a estas barbaridades. Le invito a reflexionar sobre la de “sectas” que tenemos alrededor, en todos los ecosistemas humanos conocidos (terraplanistas, creacionistas, negaciones del cambio climático, producir-consumir, política, algunos científicos, y un largo etcétera).

    El miedo

    El cerebro humano, ese maravilloso órgano resultado de millones de años de evolución, que nos permitió ser “habilis”, “sapiens”, cooperar para cazar y cuidarse juntos, que era uno mas del planeta, ni mas ni menos, nos damos cuenta que se volvió tremendamente vulnerable a la manipulación (lo que vemos actualmente en nuestra sociedad no es para nada nuevo) por parte de congéneres que tenía un ego alterado (la psiquiatría evolucionista considera a estos humanos “narcisistas psicópatas” como personas con una ventaja evolutiva sobre el resto de sus compañeros, que les permite mejor adaptación y reproducción), y que les movía principalmente el poder sobre los demás, generando miedo, para que le fueran siervos.

    Mentirosos impunes

    En siglo XXI, cuando pensábamos que íbamos a tener coches voladores, viajes a otras galaxias, la ciencia iba a tener respuestas para todo (en 1971, el presidente Nixon dijo que en 10 años habríamos curado el cáncer), y la mayoría de los humanos seríamos críticos y difícilmente manipulables, vemos que la realidad es bastante diferente, con mentiras por todas las esquinas, mentirosos impunes, manipulados que tienen que pagar los platos rotos, y una sociedad cada vez mas anestesiada.

    Qué necesarios son estos ciclos de divulgación científica para la ciudadanía, en los que se pueda mostrar de la mano de especialistas sin intereses, la cara y la cruz de la especie humana, especialmente su cerebro, tremendamente vulnerable a creencias en lo mas variopinto.

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