• El hombre que trajo la Cirugía Cardiaca a la región

    El 19 de febrero de 1998, el Dr José Albertos Salvador marcaría un antes y un después para miles de pacientes de Castilla-La Mancha. Se convertía en el ‘padre’ desde Albacete del primer servicio de Cirugía Cardiaca de la región. Y lo hacía en la sanidad privada abriendo un puente con la pública que, desde entonces, resuelve lo que era una carencia histórica.

    El 19 de febrero de 1998, el Dr José Albertos Salvador marcaría un antes y un después para miles de pacientes gracias a la Cirugía Cardiaca.
    El Dr José Albertos, a la izquierda, ‘padre’ de la Cirugía Cardiaca, en una imagen de archivo.

    “Aquel año en Albacete fue el más intenso de toda mi carrera”

    Hace 25 años, Castilla-La Mancha era de las pocas comunidades autónomas que no tenía Cirugía Cardiaca. Había problemas para derivar a los pacientes a las zonas limítrofes, por lo que morían por el camino, no conseguían el traslado o directamente se negaban a salir de su tierra para una cirugía de pronóstico incierto.

    La falta de un Servicio de Cirugía Cardiaca dejaba sin una segunda oportunidad a un sinfín de pacientes por el mero hecho de haber nacido en Castilla-La Mancha. Hasta que, por fin, a finales de los años 90 del siglo pasado, el grupo Recoletas, hoy Quirónsalud, decidió dar el paso ofreciendo una colaboración público-privada que beneficiara a todos los pacientes.

    Fue entonces cuando aterrizó en Albacete el Dr José Albertos, con 16 años de experiencia en el madrileño Gregorio Marañón, una referencia en Cirugía Cardiaca. Además, se dio la circunstancia de que la tierra no le era desconocida, ya que el padre de este médico era de Hellín. De hecho, aún hoy, él, que vive en Palma de Mallorca, se considera hellinero, natural de la cuna del tambor, donde conserva una casa a la que acude en fechas señaladas como la Semana Santa.

    “Nunca he visto a gente tan entusiasta”

    Así, el Dr José Albertos llegaba con una misión complicada, pero se encontró como en casa y con un equipo que le sorprendió por la entrega. “Aquel año en Albacete fue el más intenso de toda mi carrera. Nunca he visto a gente tan entusiasta ni con tantas ganas de trabajar como la que me encontré entonces”, recordaba esta semana el médico a Diario Sanitario.

    No se olvida este cirujano ni de la primera paciente ni de los que vinieron después. Se superaron las 120 intervenciones con unos niveles de éxito altísimos. “Los enfermos eran malos, pero los resultados buenos”, recuerda hoy un especialista que vio en Albacete “cosas rarísimas”, fruto de pacientes que se habían deteriorado por la espera.

    Albacete era “como el salvaje oeste”

    No se olvida este médico que Albacete era “como el salvaje oeste” para la Cirugía Cardiaca, sin medios ni tecnología, pero el Hospital Gregorio Marañón hizo de guía. Así, en un tiempo récord, este madrileño, hellinero de adopción, montó un servicio de primera con un equipo más que entrenado. De hecho, un año después lo ficharon para hacer lo mismo en Palma de Mallorca, desde donde hoy, con 71 años y ya jubilado, recuerda con cariño cada día en el Nueva York de La Mancha.

    Desde aquel 19 de febrero de 1998 se han sucedido más de 7.000 intervenciones. Albacete ha sido, hasta que empezara Toledo, la referencia en Cirugía Cardiaca para los pacientes tanto de la capital regional como de Cuenca y Ciudad Real. Y si el Dr Albertos dio vida a la criatura, quien la ha visto crecer, desde hace 23 años, ha sido el Dr Aldámiz Echevarría, que trabaja de la mano con los doctores Beltrame y Trujillo.

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