José Martínez, el decano imbatible en el MIR

Insiste en que el éxito de la Facultad de Medicina de Albacete es el fruto de un trabajo de equipo. Dos tercios de la formación se desarrolla a cincuenta metros de la Facultad, en el Hospital General, y el resto del mérito se lo reparten un equipo docente cargado de vocación y unos estudiantes de notas brillantes. Pero él -siempre que puede en segundo plano- el médico y profesor titular José Martínez, es el decano con el que los alumnos de Medicina de Albacete se han consagrado entre los mejores de España en la más temida de las pruebas, el examen MIR. Nada tiene que ver la Facultad de la que es decano ahora, con aquella de la que fue alumno. Si este curso han entrado 120 estudiantes en primero en Albacete, en la Complutense, cuando aterrizó Martínez, eran más de un millar.

El madrileño José Martínez Pérez desembarcó en Albacete hace casi veinte años, en 1998. Sus aniversarios en la provincia van parejos a la historia de la facultad porque él estuvo en el equipo que la puso en marcha, fue uno de los padres de la primera facultad de Medicina de Castilla-La Mancha. Nació del sacrificio de los nuevos, que como él creyeron en el proyecto, de los médicos del complejo hospitalario y de un grupo de estudiantes que también invirtieron su tiempo e ilusión.

Pero antes de llegar a esta tranquila capital de provincia, José Martínez se enfrentó al arduo camino de un médico que apostó por una carrera que a finales de los años setenta estaba muy lejos de garantizar un empleo. Además, para colmo, su meta era la investigación, lo que hacía el camino, si cabe, más tortuoso.

CLINICA BAVIERA

Atraído por las ciencias biológicas, y con Ramón y Cajal como referente, Martínez siempre admiró el papel de la ciencia y del científico. Así, aunque llegó a ejercer después de licenciarse en la Complutense, no tardó en dirigirse a la cátedra de Historia de la Medicina de Laín Entralgo. Los profesores Agustín Albarracín y Antonio Carreras captarían su atención en su etapa de estudiante hacia esa materia, y la directora de su tesina y de su tesis –Elvira Arguiola– le hizo convencerse de que merecía la pena consagrar su actividad profesional a esa disciplina. Reconstruyó la labor profesional de Antonio Lecha-Marzo, uno de los precursores de la ciencia forense española y de la introducción en los planes de estudio españoles de la Medicina Legal. Aunque los ochenta fueron tiempos difíciles, la tesis de Martínez se llevó dos premios con compensación económica y consiguió una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Con poco más de 30 años, José Martínez ya era profesor numerario de Historia de la Medicina. Había logrado hacer de la investigación y la docencia su vida y, aun alejándose de las grandes bibliotecas madrileñas, en 1998 dejó la Complutense para apostar por Albacete. Fue secretario académico de la Facultad de Medicina desde el año 2000 y desde 2008 es decano de la misma. Éste es su último mandato -concluirá en 2020-, pero, a sus 59 años, lo último en lo que piensa es en abandonar la Facultad. Eso sí, tendrá más tiempo a partir de entonces para dedicarse a su vocación investigadora. Y es que lo que tiene claro es que “si me quitan la investigación, me muero”.

A este catedrático no le preocupa qué dirán de él. Tiene la satisfacción de haber contribuido a poner en marcha la Facultad de Medicina de Albacete y el objetivo constante de comprometerse con la tarea de generar nuevos conocimientos a través de la investigación.

Y es que la Unidad de Historia de la Ciencia-Estudios Sociales de la Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), que encabeza Martínez, y  que constituye desde 2017 una Unidad Asociada de I+D+i del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), representa un lugar en el que, con la colaboración de Mercedes del Cura González y Salvador Cayuela Sánchez, se investiga desde hace más de quince años en torno al papel de la Medicina como un factor condicionante del fenómeno de la discapacidad y en lo que significa ser una persona con características físicas, mentales y sensoriales consideradas distintas a los estándares de “normalidad”.

José Martínez Pérez está convencido de que Albacete se mantendrá en los mejores puestos del examen MIR porque el secreto, que es su método basado en el autoaprendizaje y el trabajo diario, no cambiará. También advierte que más facultades de Medicina y más alumnos se traducirán en paro y menor trabajo de calidad, lo que significará perder egresados en los que se ha invertido tiempo y dinero. Y es que no duda de que “si un médico no ve futuro se irá”. Como decano, defiende la calidad de la enseñanza junto con el equilibrio entre graduados y plazas MIR, en lugar de un incremento de alumnos que pueda generar problemas futuros.

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