• Los hijos de fumadores sufren más infecciones

    Aunque nadie duda en el siglo XXI de que el humo del tabaco perjudica a los niños, aún hay hogares donde se les convierte en fumadores pasivos. El porcentaje de padres y cuidadores fumadores es alto en los hogares con niños, donde, debido a su exposición al humo del tabaco ambiental, presentan más infecciones respiratorias que el resto. Así se desprende de un estudio publicado en Prevención del Tabaquismo, la revista del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

    hijos de fumadores

    Imagen de una campaña del Ministerio de Sanidad del año 2006.

    Fumar en casa equivale a que el niño consuma entre 60 y 150 cigarrillos al año

    El tabaquismo pasivo es la exposición de los no fumadores a los productos de la combustión del tabaco en espacios cerrados. “Los efectos del tabaquismo pasivo se conocían desde 1928, pero no fue hasta 1970 cuando los científicos y los clínicos empezaron a mostrar interés ante los efectos del humo ambiental tras comprobarse, cada vez con más estudios, que resultan nocivos para la población y, en especial, para los niños, que son la población más vulnerable”, explica la doctora Eva de Higes, directora de la revista Prevención del Tabaquismo de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) y neumóloga del Hospital Fundación Alcorcón de Madrid.

    Los efectos del tabaquismo pasivo se conocen desde 1928

    Los hogares de fumadores presentan niveles de nicotina ambiental elevados. Los niños son más vulnerables por su menor superficie corporal y peso, unido al hecho de que un niño menor de 18 meses se encuentra entre el 60-80% del tiempo en casa. Se ha estimado que los niños de hogares fumadores recibirían una dosis de nicotina total anual equivalente a fumar 60-150 cigarrillos al año. Diferentes estudios han demostrado que la exposición al humo de tabaco ambiental (HAT) durante la infancia se asocia a un incremento del riesgo relativo de presentar infecciones agudas del tracto respiratorio, otorrinolaringológicas y asma.

    En el estudio han participado 150 niños

    Para evaluar los efectos del tabaquismo pasivo en la infancia, en particular de los 0 a los 3 años, se ha realizado un estudio retrospectivo transversal, en las consultas de pediatría de atención primaria del Centro de Salud Artilleros, de Madrid, en el que han participado un total de 150 niños, de los cuales el 56,7% han sido niños varones y el 43,3% niñas. Del total de niños estudiados, el 43,3% ha presentado exposición al HAT, de los cuales el 61,5% fueron niños y un 38,5% niñas. De los niños expuestos al HAT, el 56% lo estuvieron por tener un padre fumador, el 27,8% por madre fumadora y hasta un 15% por cuidador principal.

    Aún existe un elevado porcentaje de fumadores en hogares con menores 

    Los datos de padres, madres y cuidadores fumadores se obtuvieron mediante una encuesta telefónica. Los resultados en cuanto al hábito tabáquico de los adultos conviventes con los niños fueron que un 37% de los padres se declararon fumadores, frente al 26% de las madres (la suma del 19% que fumó en la gestación y el 7% que no fumó en la gestación) y el 46% de los cuidadores principales.

    El humo del tabaco está directamente relacionado con las bronquiolitis

    El número de episodios de infecciones respiratorias de vías altas en los niños expuestos fue superior a los no expuestos, tanto si el padre era el fumador, como si era la madre la fumadora. En cambio, en el caso de la infección respiratoria de vías bajas, solo fue estadísticamente significativa la diferencia en el número de episodios en los niños expuestos y no expuestos, cuando la madre era la fumadora.

    Es necesario concienciar y diseñar programas

    Tras analizar las distintas infecciones respiratorias, agrupándolas en vías bajas y altas, los autores del estudio han detectado que entre los niños expuestos por padre fumador existe un mayor número de episodios y consultas de infecciones de vías altas, mientras que en laexposición materna se han registrado un mayor número de episodios y consultas de patologías de vías bajas, existiendo una significación estadística en el número de episodios y consultas de bronquiolitis en el caso materno.

    Una de cada cinco madres del estudio ha fumado durante la gestación

    En el estudio también se ha observado que una de cada cinco madres ha fumado durante la gestación. El hábito tabáquico de la madre parece ser un importante factor de riesgo para elevar la incidencia de patología respiratoria infantil, frente al hábito paterno. “Cuando la madre o ambos progenitores son fumadores, se incrementa el riesgo de sibilancias en los dos primeros años de vida, pero esto no ocurre en los casos en los que es el padre el fumador, probablemente a causa del efecto acumulativo de su exposición durante la gestación y/o de la íntima cercanía de la madre durante la primera etapa de la vida”, exponen los autores del trabajo, fundamentándose en la literatura médica.

    “Es necesario concienciar y diseñar programas para dar a conocer las consecuencias del contacto con el humo del tabaco activo y pasivo, mejorar la motivación y autoeficacia de los fumadores para dejar de fumar y fomentar una actitud positiva hacia la prevención por parte de los profesionales sanitarios”, concluyen los autores.

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