• Ahora toca ponerse «en marcha contra el cáncer»

    La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) organizará el próximo 28 de marzo la carrera “AECC en marcha contra el Cáncer”, que será la precursora de las diferentes carreras contra el cáncer que se organizarán durante este año en el resto de España. Esta carrera, digital y presencial, permitirá a las personas que participen salir a correr sin tener un circuito concreto desde el mismo momento de su inscripción, registrando su entrenamiento o compartiendo sus marcas en las redes sociales con el hashtag #EnMarchaContraelCáncer.

    Para más información e inscripciones a la carrera “AECC en marcha contra el Cáncer” pinchar ▶️ aquí

    Esta iniciativa pretende movilizar a la sociedad española con dos objetivos: recaudar fondos para seguir haciendo frente a la enfermedad, impulsando la investigación y cubriendo las necesidades de pacientes y familiares, y trabajando para eliminar las inequidades que provoca el cáncer; y favorecer los hábitos de vida saludables a partir del ejercicio físico.

    Durante toda esta semana, las personas que se inscriban recibirán consejos de salud útiles para prepararse la carrera, pero también para ayudar a la prevención de la enfermedad, ya que los hábitos de vida saludable son capaces de reducir hasta en un 50% los casos de cáncer.

    No hay que olvidar que actualmente, en España, 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida. Se estima que esta enfermedad afecta a 1,5 millones de personas en España y se diagnostican en nuestro país casi 280.000 nuevos casos cada año.

    La crisis provocada por la pandemia de COVID-19 no ha hecho sino agravar la situación de fragilidad social y sanitaria de las personas con cáncer y sus familias como colectivo doblemente vulnerable, por el cáncer y el coronavirus.

    Motivación

    Así, las personas con cáncer y sus familias están viviendo diversos y severos impactos de esta crisis:

    • Impacto sanitario: pruebas diagnósticas y tratamientos demorados, incertidumbre y necesidad de información que ayude a reducir el miedo al contagio.
    • Impacto emocional y social (personal y familiar): soledad no deseada, ansiedad por retrasos en tratamientos y/o pruebas diagnósticas, miedo al contagio y a volver a los hospitales, sufrimiento ante las dificultades para acompañar y ser acompañados en el proceso final de la vida y por el agravamiento de las dificultades económicas y laborales.

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