• No hay peor ciego que el que no quiere ver

    El Autor

    Vicente Calatayud

    Neurocirujano

    Dicen que no hay peor sordo que el que no quiere oír.  

    Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. 

    Dicen que no hay peor mudo que el que no quiere hablar. 

    Y si no lo dicen, lo digo yo. Vivimos en una sociedad en la que, actualmente somos capaces de manifestar en las redes sociales todo lo que pensamos cuando el problema no nos afecta directamente, cuando está lejos, cuando no tenemos que exponernos a las críticas de los que vemos cada día, cuando quedamos detrás de las redes, pero no aparecemos. 

    Indignado, sí, enfadado, sí, por no decir otra palabra. Como diríamos en nuestros tiempos, altisonante, decepcionado también, pero es algo crónico, algo que hace tiempo he aceptado y que difícilmente cambiará. 

    Es algo de lo que vengo hablando y manifestando mi opinión desde hace tiempo, contra los dos partidos políticos que han gobernado nuestra región, partidos que en mi opinión de forma consciente y sin tapujos han ido olvidando de forma progresiva nuestra sanidad. 

    Digamos que por el tiempo en el gobierno más responsabilidad tendría el PSOE, pero Cospedal en su momento podría haber cambiado la situación y tampoco lo hizo, no supo, no quiso, no pudo. El resultado sigue siendo el mismo, un deterioro progresivo de nuestro hospital. 

    Desde hace 11 días, la única RMN pública de nuestra provincia está defectuosa, no se pueden hacer imágenes cerebrales, pero no pasa nada, tenemos RMN privadas que suplen las deficiencias que se han mantenido a lo largo de los distintos gobiernos de nuestra región. 

    En breve nos cantarán lo bien que lo hacen y lo mal que lo hace el contrario

    Ya hemos pasado por situaciones parecidas, pero ni a nuestras autoridades locales ni regionales les importa, aunque sean de signos partidos opuestos. Seguimos hablando de la licitación de nuestro hospital con el beneplácito de nuestro alcalde, que comparte foto de complacencia con el consejero de Sanidad. Pero lo necesario, lo imprescindible, lo del día a día, no se arregla. 

    No se quejen, señores usuarios, cuando acudan a urgencias y tengan que esperar, no se quejen, si las listas de espera crecen, tanto quirúrgicas como para pruebas complementarias, en sus manos está cambiar lo que se puede cambiar.  

    En breve nos cantarán lo bien que lo hacen y lo mal que lo hace el contrario. Es igual, voluntad política no tienen de solucionar el problema. 

    Hasta la fecha no se ha producido ninguna inversión real en alta tecnología en nuestra ciudad, provincia, a pesar de las reiteradas intenciones del ejecutivo. En mi opinión no hay interés político, y nuestros empresarios premian al último responsable de esta situación, el que repetidamente ha venido prometiendo y prometiendo cosas que no ha cumplido, ni cumplirá. 

    Una vez más recurrimos a los clásicos: 

    A FRUCTIBUS EORUM COGNOSCETIS EOS (por sus frutos los conoceréis) (Vulg., Matt., 7, 16). Con estas palabras se nos exhorta a no creer en los falsos profetas. 

    Y como dice el refrán: “A buen entendedor, pocas palabras basta”.   

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