• El Sescam deja en la calle a sus profesionales

    «Con fecha 30 de junio debe abandonar la Residencia Universitaria Benjamín Palencia». Belén Crespo, una enfermera gaditana de 23 años, dejó la casa de sus padres por primera vez en su vida el 4 de abril. Cuando Castilla-La Mancha pidió ayuda, no se lo pensó dos veces. Albacete dijo sí a su ofrecimiento y a las 24 horas estaba trabajando en la UCI, en el epicentro del coronavirus. Se ha dejado la piel y el alma, ya que es incapaz de hilar su relato sin romper a llorar. Sin embargo, el 30 de junio se queda en la calle, sin el alojamiento prometido, y, como ella, los 68 profesionales que acudieron de toda España para socorrer a un Sescam que había agotado la bolsa de trabajo.

    Residencia Benjamín Palencia
    Residencia Benjamín Palencia

    Los echan de las residencias y no encuentran nada

    En la residencia Benjamín Palencia hay 68 profesionales que se quedan en la calle el día 30

    Residencia Benjamín Palencia
    La Residencia Benjamín Palencia no ha sido la única. La situación se repite en otros puntos de la región, como en Toledo.

    Respondieron a la llamada de auxilio de la sanidad pública

    Profesionales de Enfermería, Medicina, Fisioterapia, celadores, TCAE e, incluso, Odontología, lo dejaron todo para apoyar al personal sanitario de Albacete frente al coronavirus. Recorrieron cientos de kilómetros sin saber a qué se enfrentaban. Un total de 68 se alojaron en la Residencia Universitaria Benjamín Palencia de Albacete. La sanidad pública de Castilla-La Mancha les prometió contrato y alojamiento, pero, de momento, el alojamiento lo tendrán que abandonar el 30 de junio por orden del Sescam.

    Y, sin embargo, no se quejan por el hecho de que la sanidad pública los deje en la calle. Están agobiados porque han llamado a varias viviendas y se niegan a alquilar por meses y menos a personal sanitario. Se ven en la calle.

    Este es el caso de Belén Crespo, que estaba preparando el examen EIR cuando le llegaron las noticias de que la sanidad pública de Castilla-La Mancha, el Sescam, había agotado las bolsas de trabajo y buscaba refuerzos para lo que parecía un infierno.

    Sabía que en Castilla-La Mancha el coronavirus estaba atacando sin fuerzas y, como en otros puntos de España, el personal sanitario dependía de las donaciones para protegerse. Pero, a sus 23 años, a Belén no le importó. Llamó a Albacete, le dijeron que sí, y a las 24 horas entraba muerta de miedo a la UCI.

    Ha sudado la gota gorda entre capas de plástico; ha llorado en la soledad de su habitación y ha visto cosas que no ha tenido valor ni para contarlas a sus padres. De hecho, no cree que olvide nunca su estreno en el mundo laboral y todos los pacientes que se han ido con ella delante.

    Residencia Benjamín Palencia

    «He visto cosas muy gordas; se me ha ido muchísima gente», recuerda ahora mientras llora de nuevo. Y es que le acaba de llegar el SMS que confirma lo que hasta ahora era un rumor, que el 30 de junio se queda sin alojamiento en Albacete, donde, en principio, tiene trabajo hasta septiembre o diciembre.

    Cuando acabe su contrato en Albacete, Belén regresará a Cádiz, con sus padres, a más de 600 kilómetros, con la satisfacción de haber ayudado en lo que ha podido, pero con el dolor de haber visto todo el sufrimiento que es capaz de provocar el coronavirus.

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