• Ante la duda… ¿la ruda?

    El Autor

    Dr. Alejandro Santiago González

    Conservador del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha

    www.jardinbotanico-clm.com 

    Seguro que todos los ávidos lectores han recitado, al menos mentalmente, el final de este famoso refrán derivado en chascarrillo. Pues bien, estamos todos equivocados. El paso del tiempo y el abandono de los conocimientos ancestrales en cuanto a la utilidad de las plantas; han hecho desaparecer del acervo popular la verdadera composición de este dicho, como ya veremos. Primero, permítanme presentarles a la ruda.

    (Ruta sp.)

    En tiempos tuvo usos pseudocientíficos

    Esta rutácea del género Ruta tiene gran utilidad medicinal, pues posee sustancias conocidas como rutósidos, también presentes en naranjas y eucaliptos. Igualmente, contiene otras sustancias más problemáticas como las furanocumarinas, que favorecen una reacción de virulenta fototoxicidad. En la bibliografía médica se pueden encontrar casos documentados en los que el contacto con esta planta, oral o tópico, sumado a una posterior exposición al sol, producen fitodermatitis extensas. Estas se presentan con gran similitud a las quemaduras producidas por el contacto con agua hirviendo.

    La planta que hoy nos ocupa tiene, además, fama de eficaz protectora frente a los malos espíritus. Llegando a ser utilizada en tiempos pretéritos para determinar si alguien mentía o estaba poseído por alguna criatura del averno. Y no, no he caído en manos de la pseudociencia. Debemos ponernos en la circunstancia del conocimiento general existente, o para ser más exactos, inexistente en aquellos tiempos.

    Una rudimentaria máquina de la verdad

    El ritual sucedía de un modo parecido al que todavía se puede encontrar descrito sobre los berberiscos nómadas. En ellos, se usaba una cuchara calentada en las brasas del fuego para determinar si una persona estaba mintiendo. Es decir, se colocaba dicha cuchara cuando se encontraba a una temperatura adecuada sobre la lengua del examinado; y si producía quemaduras, quedaba totalmente establecida la culpabilidad del sujeto. La prueba de la cuchara como detector de mentiras medieval se basa en una ciencia mínima: cuando estamos nerviosos nuestras glándulas secretoras de saliva no realizan bien su trabajo. Por lo tanto, nuestra boca está más seca que el esparto, el calor de la cuchara no es disipado por la saliva y produce quemaduras en la lengua. Tal no sería el caso, de tener una conciencia tranquila, y como resultado, una boca correctamente humectada.

    Ampollas, enrojecimiento de la piel y escaldamiento

    Con la ruda sucede algo parecido: las sustancias que provocan la toxicidad frente al sol deben ser diluidas previamente en jugos corporales como sería el caso del sudor y en ausencia de humedad no pasarían a la piel. Por ello, ante un tribunal dispuesto a determinar nuestra culpabilidad inconfesa con el método de la ruda., quien no estuviera excesivamente nervioso al ser azotado con la ruda, no sufriría ninguna reacción.

    Por el contrario, aquellos o aquellas infelices con sudoración copiosa debida al nerviosismo de una mala conciencia, o bien debida a estar siendo juzgados en un día de agosto en Albacete, sufrirán al contacto con la ruda una reacción instantánea. Dicha reacción sería inmediata e indisimulable, acompañada de emergencia de ampollas, enrojecimiento de la piel y escaldamiento. En resumen, igual de espectacular que la de los vampiros cuando cae sobre ellos el agua bendita en las películas. Qué mejor demostración de que estaba poseído o poseída por los espíritus.

    Método anticonceptivo

    Con esta sesuda y científica explicación, queda demostrada su actividad para proteger frente a los espíritus, y por lo tanto, totalmente justificado que hasta hace relativamente poco esta planta estuviera presente en los cabeceros de las camas de muchas mujeres precavidas. Y bien que lo eran, pues con esta excusa y en un mundo en el que por desgracia el control de la natalidad no era una cuestión ni siquiera planteable, esta planta fue utilizada por mujeres conocedoras de su correcta preparación como método anticonceptivo, por ser abortiva. Y es aquí dónde queda explicado el refrán tal como era: «Ante la duda, la ruda«.

    Ante la duda, consulta siempre con tu ginecólogo

    Estos métodos, por desgracia, se siguen utilizando de manera poco diestra y con gran peligro por algunas mujeres y de vez en cuando originan emergencias sanitarias. En estos momentos me viene a la memoria el caso de una chica que entró en urgencias por haber utilizado esta planta por vía tópica. Una vez puesta en contacto con la zona genital, que por lo explicado y por la condición de humedad por todos conocida, podemos imaginar los estragos que pudo realizar. Por lo tanto: «Ante la duda…» consulta con tu ginecólogo.

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