• Empujón con sanidad privada a la espera en Oftalmología

    La sanidad pública recurre de nuevo a la privada para aliviar las listas de espera, en este caso de Oftalmología. La última adjudicación del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) se ha dirigido al Hospital Recoletas de Cuenca, con más de 28.000 euros. No obstante, este año la Gerencia de Atención Integrada de Cuenca también ha cerrado más de 188.000 euros con Quirónsalud para “Procedimientos quirúrgicos aparato musculoesquelético”. En total, los Presupuestos de Castilla-La Mancha de 2024 reflejan más de 200 millones de euros para la sanidad privada.

    La sanidad pública recurre de nuevo a la privada para aliviar las listas de espera, en este caso de Oftalmología.

    Los Presupuestos de Castilla-La Mancha de 2024 suben a 200 millones la asistencia sanitaria “con medios ajenos”

    Así, según los datos oficiales del Sescam, del mes de mayo, la lista de espera quirúrgica del Servicio de Oftalmología en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca era de más de más de 650 pacientes y más de 104 días de espera media.

    De hecho, en los Presupuestos de 2023, Castilla-La Mancha comprometió más de 184 millones de euros a la sanidad privada, cantidad que este año ha superado los 200 millones de euros, con más de 20 millones para procedimientos quirúrgicos dentro del capítulo de ‘prestación de asistencia sanitaria con medios ajenos’.

    El montante total que Castilla-La Mancha deriva a la sanidad privada es difícil de calcular, ya que se reparte en distintos capítulos de los Presupuestos Regionales. Así, dentro de los más de 200 millones de asistencia sanitaria ‘con medios ajenos’ no figuran ni los helicópteros ni las ambulancias.

    Y es que la derivación de pacientes del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) a la sanidad privada siempre ha formado parte del día a día del sistema. De hecho, sólo en pruebas diagnósticas, se pueden superar los 100 millones de euros anuales. Además, los precios, que se habían quedado obsoletos, se tuvieron que actualizar en 2022. Desde entonces, la sanidad pública paga a la privada, por ejemplo, 240 euros por una endoscopia.

    Un comentario

    1. Isidoro Jiménez Rodríguez

      Ocurrencias Fernandez, 9 (O.F. 9/2024)
      DEGRADANDO NUESTRA SANIDAD PÚBLICA.

      Es lamentable que la sociedad no llegue a conocer las artimañas que se emplean desde la esfera médica -y no generalizo a todos los galenos-, para obtener injustos e inmerecidos sobresueldos. Que nadie controle el ilusorio rendimiento laboral de tantos médicos, que una vez concluida su jornada matinal en la sanidad pública, son capaces de rendir el doble, o más, cuando por la tarde acuden a los chiringuitos sanitarios (negocios privados). En estos últimos, además, con muchos menos medios, recursos y personal que en los centros públicos.
      Esta es la “Sanidad Nostra” a la que hemos llegado, con la connivencia de nuestros representantes políticos y de las “fuerzas” sindicales. Unos y unas, de todas las raleas existentes.
      Opino que es hora ya de desmedicalizar la gestión y administración sanitaria. De lo contrario, es decir, de seguir por estos derroteros, los servicios sanitarios no estarán al servicio de los pacientes, sino de los oscuros y peseteros intereses de tanto facultativo-médico como obstaculiza y aniquila nuestra sanidad pública para que se sustenten y prosperen los referidos “chiringuitos”.
      Hace unos días, Javier Padilla, Secretario de Estado de Sanidad, tuvo un momento de lucidez. Hasta fue capaz de bajar a la realidad, señalando que la falta de médicos es una idea falsa que en absoluto refleja la situación de España. Tal trance de clarividencia, inaudito en los médicos que parasitan la administración, considero que pudo deberse a los efectos de estos calores estivales en la mente del citado Secretario. Yo incluso me plantearía trasladar la sede de la citada Secretaria, hasta alguna republica bananera, donde las temperaturas suelen ser rigurosas. No considero que fuera un gasto excesivo, si ello facilitara que el citado médico expresase ideas como la señalada, tan coherentes y de tanto sentido común.
      Pero aún así, no estaría demás que la memorable frase pronunciada (“El debate de la falta de médicos es totalmente estéril; hay más que nunca), figurase enmarcara en el despacho del Sr. Fernández -nuestro peculiar consejero-, además de en todos los negociados o departamentos del Sescam, también parasitados por impresentables galenos, en su práctica totalidad.

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