Tatuaje: mitos y evidencias

No existe evidencia científica que desaconseje la anestesia epidural sobre tatuajes de la región lumbar, pero este detalle decorativo sobre la piel puede tener efectos secundarios suficientes como para pensárselo dos veces antes de dar el paso. Inflamaciones, infecciones, fotosensibilidad o reacciones autoinmunes pueden aparecer en cuestión de días o años después de hacerse el tatuaje. La doctora María del Carmen García del Pozo, del Servicio de Dermatología del Hospital General Universitario de Albacete, ha impartido una sesión clínica muy recomendable para quien tenga dudas sobre esta cuestión.

Y es que, si bien lo normal es que no haya grandes complicaciones después de un tatuaje, los dermatólogos se están acostumbrando a ver, cada vez con más frecuencia, casos complicados. No todas las tintas tienen las mismas garantías y el establecimiento debe cuidar la higiene hasta el extremo, ya que se lleva a cabo una intromisión con aguja en la dermis, la segunda capa de la piel.

CLINICA BAVIERA

Con el paso del tiempo, la tinta del tatuaje puede llegar a depositarse en los ganglios linfáticos e incluso distribuirse a todos los órganos del cuerpo a través de la sangre.

Esta costumbre de taturase, cada vez más extendida, es de origen polinesio y consiste en la introducción de pigmentos o tintes en la dermis para conseguir un diseño permanente. Hoy hay tintas supervisadas por la Agencia Española del Medicamento, ya que se consideran cosméticos. No obstante, las primeras complicaciones de los tatuajes fueron descritas a mediados del siglo XIX y hoy forman parte del día a día de una consulta de dermatología.

Al dibujar con agujas y profundizar hasta la dermis, el tatuaje perdió adeptos durante los peores años del sida, pero ahora que se ha bajado la guardia ante el VIH y tanto los tintes como los establecimientos están más controlados, aumenta la demanda, lo que lleva de nuevo las complicaciones a las consultas de dermatología, donde se han llegado a ver sarcoidosis pulmonares.

No hay datos suficientes como para relacionar ciertos compuestos carcinógenos de algunas tintas con tatuajes y casos de cáncer, igual que no existe evidencia para que la embarazada tatuada tenga que renunciar a la epidural, pero si el tatuaje no tiene más efecto subjetivo que el estético, las consecuencias objetivas son numerosas.

Quien dude sobre tatuarse el cuerpo de forma temporal o permanente, debería ver esta sesión clínica grabada en el Hospital General Universitario de Albacete:

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