Un centro para vencer la discapacidad

La vida o el nacimiento te pueden sentar en una silla de ruedas, pero ninguna discapacidad física o sensorial debe suponer un freno a tus retos personales o profesionales. Desde hace 40 años, Albacete cuenta con un centro puntero, el de recuperación de personas con discapacidad física (CRMF). Ochenta profesionales “enseñan” a sus usuarios a vivir con independencia, libres de barreras.

El CRMF supuso un hito cuando nació, en 1974, y sigue siendo clave. Cuenta con 12.000 metros cuadrados adaptados, desde el polideportivo hasta el salón de actos o las aulas. Con 65 habitaciones dobles, puede ayudar a sus usuarios a labrarse un futuro a través de la formación, pero también a convivir con su discapacidad. Y es que además dispone de una unidad de autonomía personal donde el usuario puede “aprender” a vivir con independencia.

CLINICA BAVIERA

En régimen de residencia o únicamente diurno, el usuario puede desarrollar sus capacidades, aprender a diseñar páginas web, artes gráficas, informática, servicios a la comunidad, jardinería, artesanía o todo lo necesario para administrar una empresa o trabajar en una oficina.

En cuatro décadas, el centro ha cambiado. Ya no forma a minusválidos, ahora forma a personas a las que ayuda a buscar empleo, a descubrir sus talentos y dar vida a sus ideas.

Los usuarios pueden permanecer en el centro hasta seis años y los requisitos para entrar no son otros que ser mayor de 16 años y tener la condición legal de discapacidad.

El CRMF nació cuando en Albacete no había prácticamente ningún movimiento asociativo, ni recursos. Eso sí, necesidades las había todas. Se convirtió en uno de los primeros centros del país para la recuperación de discapacidades físicas. Aunque empezó únicamente con rehabilitación, pronto amplió sus servicios a la educación, ya que, en aquellos años, los colegios e institutos no estaban preparados.

El centro llegó a tener 140 alumnos de Formación Profesional. Hoy tiene 80 usuarios para 80 trabajadores, entre logopeda, psicólogo, trabajador social, terapeutas, médico rehabilitador y ETAR (profesional centrado en orientarlos en sus tareas cotidianas de la vida independiente).

Además, el CRMF cuenta con el Servicio de Orientación e Integración Laboral (SIOL), único en Castilla-La Mancha. Con 500 personas en la bolsa de empleo, su misión es orientar a los usuarios, guiarlos en la elaboración del currículum, en la búsqueda de la mejor formación para labrarse un futuro y servir de nexo entre las empresas y los usuarios.

Un centro que, con el paso de los años, se ha vuelto tan imprescindible como desconocido para la ciudad, a pesar de que está en la calle Jesús del Gran Poder, muy cerca de la UNED o de la futura Ciudad de la Justicia. Se trata de una pequeña ciudad, una residencia de tránsito, que ayuda a sus usuarios a ser independientes potenciando todas sus capacidades.

El reto ahora está volver a llenar sus aulas, ya que la formación es la clave para que el mercado laboral abra sus puertas a la discapacidad.

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