• Un Nobel avala la candidatura de Izpisúa al Princesa de Asturias

    Fotografía: Ucam

    El científico hellinero acelera en su ascenso hacia los podios de la ciencia. Y es que el premio Nobel de Medicina Jules Hoffmann ha presentado la candidatura para que se le conceda el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017, de forma conjunta, a los científicos Juan Carlos Izpisua Belmonte, Carlos López Otín y Guido Kroemer, por sus estudios sobre el envejecimiento.

    El trabajo desarrollado por estos investigadores, avalado por más de 100 publicaciones conjuntas en las tres revistas más prestigiosas a nivel internacional (Cell, Nature y Science), ilustra los pasos que están dando en el desarrollo de tratamientos que permitan ralentizar e incluso revertir el envejecimiento.

    La Universidad Católica de Murcia (Ucam), a la que pertenece Izpisúa, está apoyando esta candidatura mediante diversas acciones como la recogida de adhesiones institucionales y de firmas personales, a través de la web izpisua.ucam.edu.

    Cabe subrayar que un grupo de científicos liderados por el doctor Juan Carlos Izpisúa ha desarrollado una nueva técnica que permite modificar, de manera controlada y dirigida, las marcas del ADN que afectan a la expresión de los genes y que provocan enfermedades graves. Este tipo de marcas, que pueden estar provocadas por factores externos como la alimentación, el tabaco o el estrés, constituyen lo que denominamos epigenética o epigenoma, y juegan un papel tan importante como los propios genes en el desarrollo de cada individuo y en la aparición de enfermedades.

    La nueva técnica va más allá de los genes, modifica el tipo más común de marca epigenética, conocida como “metilación del ADN”, en la que se unen al ADN marcas químicas llamadas grupos metilo. Según ha explicado la Ucam en un comunicado, estas marcas contribuyen a la regulación de la expresión génica, de forma que aquellos genes “metilados” se consideran “apagados”. Estudios previos habían logrado alterar el estado de metilación en secuencias de ADN cortas, pero hasta ahora nadie había sido capaz de crear y mantener estas marcas epigenéticas a largo plazo en grandes regiones del genoma (un requisito para el proceso de desactivación génica). Se sabe que la metilación del ADN está involucrada en una serie de procesos fisiológicos y patológicos que van desde el desarrollo embrionario hasta el inicio de ciertas enfermedades como el cáncer.

    Esta nueva técnica, publicada por la revista Science, describe cómo su uso en células pluripotentes permite, por una parte, crear modelos de alteraciones epigenéticas relacionados con diversas enfermedades, como el cáncer de colon, y por otra, restaurar los patrones de metilación de pacientes con enfermedades como el Síndrome de Angelman (AS), un trastorno neurodegenerativo raro que, a menudo, es diagnosticado como autismo. Además de modelar y tratar trastornos epigenéticos, esta tecnología abre nuevas vías para el estudio del desarrollo humano y la biología en general.

    «Estamos entusiasmados con las nuevas vías de trabajo que abre este estudio para entender los procesos asociados a enfermedades y desarrollar nuevas terapias efectivas», dice Izpisúa, autor principal del documento y titular de la Cátedra Roger Guillemin del Salk Institute y de la Cátedra de Biología del Desarrollo de la Universidad Católica de Murcia (UCAM).

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