• Aconsejan retrasar la vacuna en personas con anticuerpos

    Las sociedades científicas de inmunología, anestesia, cuidados críticos y urgencias han confeccionado un documento de consenso, en el que ponen de manifiesto la necesidad de modificar la actual estrategia de vacunación, proponiendo el retraso de la vacuna en el caso de las personas con anticuerpos.

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    Cuatro sociedades científicas advierten de mayores reacciones tras la vacuna en personas con anticuerpos

    Este cambio en la estrategia supondría un importante ahorro de dosis

    Hasta la fecha, España sólo de tres vacunas aprobadas por la EMA, la de Pfizer/BioNntech, Moderna y la de Oxford/Astra Zéneca, esperando que se aprueben en las próximas semanas algunas otras que ya se están utilizando en otros países, y algunas más de las que dispondremos resultados en ensayos clínicos en breve.

    Nadie duda de que la solución a la pandemia pasa por la inmunización activa mediante la vacunación de buena parte de la población mundial, desgraciadamente las dosis que hasta ahora han recibido en la Unión Europea no son suficientes para una demanda que excede con mucho la oferta actual.

    Empezamos a tener datos de países que han alcanzado una alta tasa de vacunación como Israel, en el que se ha objetivado un descenso de la tasa de infecciones en mayores de 65 años, ahora mismo, la vacunación, es la única arma directa preventiva contra la enfermedad, a la espera de resultados sobre si la vacunación además impide al virus la infección y propagación de la enfermedad.

    Por este motivo, debemos priorizar la vacunación y avanzar a la mayor velocidad posible, optimizando cada dosis recibida para asegurar que llegue a los ciudadanos que más la necesitan.

    La inmunidad persiste más allá de los 8 meses tras la infección

    Este comunicado trata de concienciar precisamente de esto, «no podemos utilizar en este primer momento las escasas dosis de vacuna disponibles, en población que ya tiene inmunidad al haber pasado la enfermedad, como se constata en la evidencia científica, la inmunidad persiste más allá de los 8 meses tras la infección y posiblemente la inmunidad celular persiste más allá de ese tiempo».

    Esta evidencia, concuerda con las mayores reacciones postvacunales que se han visto en individuos que ya habían pasado la enfermedad, por este motivo, «coincidimos en que es imperioso modificar la estrategia vacunal de forma urgente, para retrasar la vacunación de este grupo de personas que ya han pasado la enfermedad. La propia OMS ha recomendado que las personas que tienen una PCR con resultado positivo en los últimos 6 meses estén en el grupo final de vacunación», insiste el comunicado.

    Pruebas

    Esta inmunidad podría ser demostrada mediante los siguientes hallazgos en las pruebas de diagnóstico:

    1. Prueba PCR positiva en algún momento previo a la vacunación.
    2. Pruebas de antígeno positiva en algún momento previo a la vacunación.
    3. Personas que refieran haber tenido clínica compatible con COVID-19, tras realizárseles una prueba de serológica de anticuerpos que resultase positiva para IgG.

    Prioridades

    En este grupo de población, que según los estudios de seroprevalencia nacional, podría representar entre un 10-15%, las sociedades científicas aconsejan que la vacunación sea diferida, incluso si ya se les ha puesto la primera dosis de la vacuna ya que entienden que la inmunidad celular y/o humoral persiste en estos individuos, y debe priorizarse la vacunación de individuos que no hayan tenido contacto con el SARS-CoV-2.

    También aconsejan, poner en valor la dosis de vacuna, y realizar pruebas serológicas, de la mayor especificidad posible, antes de la vacunación retrasando las dosis de todos aquellos en los que aparecen títulos de inmunoglobulinas IgG positivas.

    El documento lo avalan los presidentes de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES), Sociedad Española de Medicina Intensiva, Critica y Unidades Coronarias (SEMICUC), Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) y Sociedad Española de Inmunología (SEI).

    ¿Qué sabemos de la inmunidad de las vacunas?

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