• Catorce años de la «Conexión Burkina» y 97 vidas salvadas

    El balance de la Conexión Burkina, que une a este país africano con Albacete, no puede ser mejor. En catorce años, la cadena de solidaridad formada por el cirujano cardiaco Gonzalo Aldámiz, los hospitales Quirónsalud Albacete, la Fundación Recover, la Institución Sagrado Corazón o la Parroquia de San José ha permitido que 97 pacientes, condenados a morir con 22 años, lleven una vida normal. Y es que, desde 2006, burkineses enfermos viajan hasta Albacete para operarse de corazón y regresar, ya recuperados, a su país.

    Burkina Albacete

    El cirujano cardiaco de Quirónsalud es el nexo entre Albacete y Burkina Fasso

    El Dr Aldámiz Echevarría hacía balance en la Clínica Santa Cristina junto al gerente de Quirónsalud en Albacete, Santiago Villanueva, de esta Conexión Burkina, al tiempo que anunciaba que en marzo llegarán dos nuevos pacientes para operarse.

    El cirujano cardiaco, afincado en Albacete, acaba de regresar de Burkina Fasso, un país pobre, de temperaturas insufribles, sin fármacos y donde la Cirugía Cardiaca no existe. Aquí la población muere, con menos de 25 años, de fiebres reumáticas, causadas por las anginas, que en España están erradicadas desde hace décadas.

    Para Gonzalo Aldámiz que él viaje a Burkina Fasso o que los hospitales privados de Albacete e instituciones religiosas lo apoyen es una gota de agua en el óceano, pero desde que decidió embarcarse en esta aventura, hace catorce años, tiene claro que muchas gotas pueden hacer realidad ese océano. Así, ha conseguido que 97 pacientes tengan una segunda oportunidad, en marzo serán dos más y no descarta que las cirugías cardiacas se puedan llevar a cabo en Burkina. De hecho, este médico, de la mano de la Fundación Recover, ha conseguido formar a la población local para que lleve a cabo un seguimiento de los enfermos.

    Santiago Villanueva, a la izquierda, y el Dr Gonzalo Aldámiz Echevarría.

    La Conexión Burkina ha conseguido que un pobre país africano cuente con un cirujano cardiaco de prestigio internacional. La casualidad conmovió al Dr Aldámiz hasta convertirlo en un compromiso paralelo a su trabajo diario. Y es que todo comenzó cuando un joven seminarista burkinés, de viaje en Albacete, acabo en las manos de este cirujano cardiaco. Le salvó la vida, pero cuando quiso hacer el seguimiento de su paciente fue consciente de la precariedad del país africano.

    El primer paciente

    Aquel seminarista marcó un antes y un después, ya que el Dr Aldámiz consiguió el compromiso de Quirónsalud para operar a nuevos pacientes africanos y gracias al apoyo de instituciones públicas y religiosas, obtuvo desde el dinero para los billetes hasta una traductora y el lugar para que pasaran el mes de recuperación. Así, estos 97 pacientes se han operado en la sanidad privada sin coste alguno; se han recuperado en la Institución Sagrado Corazón y han contado con Conchi Tomás, profesora de francés jubilada, como traductora voluntaria, así como con un sinfín de voluntarios que se han ocupado durante las noches de ingreso.

    Un cirujano cardiaco en la Lista Forbes

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