• Milagros de la cirugía cardiaca

    quiron

    Antonia, con su hijo y los doctores Trujillo y Beltrame, en la puerta del quirófano donde estuvo hace cuatro meses.

    A las 24 horas de dar a luz, Antonia Marín estaba en la mesa de operaciones por una disección aórtica. Apenas había visto a su hijo cinco minutos, cuando la tuvieron que trasladar del Hospital General a Quirón para una cirugía cardiaca. Tenía un desgarro en el corazón. Hoy, cuatro meses después, Antonia posaba orgullosa con sus cirujanos, los doctores Beltrame y Trujillo, y su hijo José. 

    Después de más de seis horas en el quirófano y, recién superada una cesárea, la intervención de esta paciente resultaba un éxito. Tras 6.000 intervenciones de corazón, era la primera vez que el Servicio de Cirugía Cardiaca de Quirón se encontraba con un caso de estas características en Albacete. Intervienen una media de diez disecciones aórticas al año, pero ninguna en la situación de Antonia. De hecho, si el desgarro se hubiera presentado 24 horas antes, no habrían sobrevivido ni ella ni el niño.

    Aquí ha jugado un papel fundamental la coordinación entre los dos hospitales, el público y el privado. Y es que el Sescam no tiene cirugía cardiaca en Albacete. Desde 1998, este servicio está conveniado, por lo que la antigua Recoletas, hoy Quirón, actúa como una extensión del Hospital General. Esta cercanía -en tiempos había que viajar a Madrid y Valencia- es lo que le ha salvado la vida a Antonia, así como el rápido diagnóstico de los especialistas que la trataron en el General.

    El padre de Antonia murió a los 40 años de la misma dolencia que tiene ella, la que también ha llevado a su hermano al quirófano. Hace dos años, le dijeron que sufría el síndrome de Marfam, enfermedad genética y rara que afecta al tejido conectivo. Sólo el 5% de estos pacientes sufre disección aórtica, pero Antonia se ha visto en ese porcentaje.

    Esta paciente se sometía a todas las revisiones que exigía su enfermedad. Así, decidió quedarse embarazada cuando los médicos dieron el visto bueno. Además, se sometió a una selección embrionaria para asegurarse de que su futuro hijo no se enfrentara a la misma enfermedad que se había convertido en la espada de Damocles de su familia. Sin embargo, nunca sospechó que podrían haber muerto ambos o que el niño quedara huérfano de madre.

    Superado el susto, Antonia ha reunido a los medios de comunicación en Quirón porque quería contar su historia. «No sabemos lo que tenemos con estos cirujanos», subrayaba mientras comparecía en rueda de prensa con los doctores Sergio Beltrame y John Trujillo, y el gerente del hospital Quirón Salud Luis Villazón.

    mesa

    Un momento de la rueda de prensa.

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